A pie de calle

La búsqueda de la armonía de la vida coloca al ser humano en el centro de todo: en comunidad y en comunión respetuosa con la naturaleza. Somos únicos e irrepetibles. Nuestro ser y vivir personales están llamados a aportar a la sociedad, a la historia, lo mejor de cada uno. La historia nos enseña que la gente normal, nosotros, el pueblo, es quien más puede hacer por un progreso real y duradero. Para descubrir que es así, entremos dentro de nosotros mismos, cultivemos valores auténticos y miremos a nuestro alrededor con ojos limpios y esperanzados. Se trata de que nuestra aportación a la comunidad sea positiva. A pie de calle. En lo sencillo de cada día.

La pobreza mata

Evidentemente, la pobreza mata y mata mucho. La casualidad, las circunstancias o la Providencia te sorprenden muchas veces. Unas, de modo sencillo. Otras, c...

«Hacerse espaldas unos a otros»

                “Porque andan ya las cosas del servicio de Dios tan flacas, que es menester hacerse espaldas unos a otros los que le sirven para ir adelante, s...

La palabra viviente que da vida

“Te amaba. Te amo. Te amaré. No es suficiente una carne para nacer. Hace falta también esta palabra. Viene de lejos. Viene del azul lejano de los cielos, se hu...

Tomados de la mano

                Las manos… Las de todos… Para relacionarnos unos con otros… Acaricia...

Siete veces y tres más

Quedé muy gratamente sorprendido y cuestionado cuando el 2 de abril, a muy última hora, leí la homilía del Papa en el encuentro de oración, esa misma tarde, en...

¿Dejar de orar?

Muchos articulistas, creadores de opinión, comentaristas, personajes públicos… coinciden en que la paz comienza en el interior y en el cambio personal de cada ...

¿Orar? Sin duda

Dios actúa, pero no interviene. Tema de la semana pasada. Actuación de Dios que Francisco, como recogí entonces y repito hoy, concreta así: “Porque Dios está c...

Todas las guerras

“Amado Dios, vivimos tiempos de inquietud… Lamentablemente no parece que puedas hacer mucho en nuestras circunstancias, en nuestras vidas. Tampoco te responsab...