A pie de calle

La búsqueda de la armonía de la vida coloca al ser humano en el centro de todo: en comunidad y en comunión respetuosa con la naturaleza. Somos únicos e irrepetibles. Nuestro ser y vivir personales están llamados a aportar a la sociedad, a la historia, lo mejor de cada uno. La historia nos enseña que la gente normal, nosotros, el pueblo, es quien más puede hacer por un progreso real y duradero. Para descubrir que es así, entremos dentro de nosotros mismos, cultivemos valores auténticos y miremos a nuestro alrededor con ojos limpios y esperanzados. Se trata de que nuestra aportación a la comunidad sea positiva. A pie de calle. En lo sencillo de cada día.

Gentes, lugares y cosas pequeñas

¿Quién no ha pensado más de una vez, o muchas veces, que nos gustaría cambiar las cosas, que el mundo tal y como está no nos gusta? Ante este deseo soñado, hemo...

De hambre no nos vamos a morir

Estamos todos preocupados, y con razón, con el tema del coronavirus. Cuando escribo son más de 1.000 los muertos y superan los 43.000 los infectados. Se están t...

Esperanza y realismo

Si alguien lee estos pequeños artículos ‘A pie de calle’, habrá podido observar que cito con frecuencia a nuestro Papa Francisco. Lo hago, sí, conscientemente. ...

La alegre sobriedad de compartir

Hay hechos, palabras, gestos, situaciones que nos disgustan, que no nos dejan sentir la experiencia de sentirnos a gusto con la sociedad, con los demás, con los...

Muerte en pateras

“Una embarcación que iba rumbo a las Islas Canarias, con alrededor de 150 ocupantes de distintas nacionalidades a bordo, naufragó ayer (4 diciembre) en aguas de...

Nuestra mayor riqueza

Es la vida que tenemos. Nuestra vida. Tal como la tenemos. Tal como nos fue dada. Nuestra riqueza está dentro de nosotros mismos. No afuera. No en el ambiente. ...