Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Él les dijo:
«Cuando oréis decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación”».
Es la oración del Señor
Una oración que no se puede manosear. ¡PADRE! ¡ABBA! La palabra cumbre de la fe y vida cristianas. Por tanto, de toda la Biblia. Es su cumbre: Dios es amor nos dice San Juan (1 Jn. 4,8)
Ni babosear. Ni multiplicar por multiplicar. Cuantas más veces, mejor. ¡DE NINGUNA MANERA! La cantidad en la oración nunca supera a la calidad. ¡LA CANTIDAD NO MIDE LA CALIDAD! Más bien, la suele o puede estropear. Casi seguro.
Ni enseñar por enseñar, ni aprender por aprender ni por obligación. Enseñar con corazón, con fe. CON EXPERIENCIA PERSONAL, padres, sacerdotes y catequistas …
NO SE PUEDE JUGAR CON LO SANTO.
Para comprender, valorar y… VIVIR LO SANTO necesitamos la oración.
Guiado por estos pensamientos, he recordado que tengo un archivo con bastantes y buenas oraciones. No mías, claro. Y he pensado, SINCERAMENTE, que es un bien que debo COMPARTIR. Y a eso voy en esta colaboración semanal, mientras voy ‘agotando’ el archivo, si llego a tal fin. COMENZAMOS.
TÚ HACES NUEVAS TODAS LAS COSAS (Oración de origen dehoniano)[1]
¡Sí, eres tú, Señor!
Tú haces nuevas todas las cosas.
De tu corazón, entregado en la cruz
haces renacer un corazón nuevo en cada persona.
De la destrucción haces germinar la vida
y eres capaz de reparar, sanar y restaurar nuestras historias.
Tú, Señor, en tu infinita compasión y misericordia
nos invitas siempre a un viaje especial
y nos ofreces un camino lleno de novedad, entusiasmo y pasión.
En definitiva, nos llamas a descubrir,
Que, en lo recóndito de nuestro corazón, te encuentras Tú, Señor.
En lo insondable de nuestro ser, en nuestro interior,
nos esperas para emprender una relación de amistad.
Ahí, en lo profundo, es donde Tú, Señor,
actúas, susurras, animas y sugieres.
Ahí, en lo profundo, es donde descubrimos
tu consejo, fortaleza y solución a nuestras dudas y temores.
Haz, Señor Jesús, que acudamos a tu llamada y encuentro
recorriendo nuestro camino interior
Que nos dejemos, en este viaje íntimo, sorprender
Y que, al remover nuestra vida y corazón
a través del silencio y la escucha,
descubramos tu rostro amigo y cercano.
Danos, Señor, tu amor, misericordia y compasión.
Ayúdanos a sentir que eres Tú,
el huésped de nuestro corazón
y que eres Tú el que, siempre a mejor,
deseas renovar y cambiar nuestra vida.
Amén.
[1] Los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (SCJ), son conocidos popularmente como Dehonianos, siguiendo el carisma de su fundador, el Venerable P. León Dehon. Gracias a la feligresa de la Virgen del Río (Tarazona) que me proporcionó estos textos que difundo con mucha alegría.
Un comentario
Nuestras oraciones abren puertas para que otros encuentren a Dios de una manera más profunda.
Lucas 11.1-4
Después de escuchar a Cristo orar, los discípulos reconocieron que tenían mucho que aprender sobre cómo comunicarse con el Padre celestial, por lo que le pidieron que los enseñara. Con el Señor como modelo, podemos motivar a otros a desarrollar una vida de oración constante. Dado que el ejemplo suele ser más eficaz que la explicación, es valioso que nos vean y escuchen hablar de manera personal con Dios.
Al llevar nuestras preocupaciones al Señor, nuestros familiares y amistades verán cómo Él actúa en nuestra vida y reconocerán que el Padre celestial es nuestro proveedor, protector y guía. Observar cómo Dios atiende nuestras peticiones puede animar a otros a hacer lo mismo (Fil 4.6, 7).
Algunos creyentes aún necesitan entender que la oración no es solo una lista de peticiones, sino una conversación que fortalece nuestra relación con el Señor. Al vernos alabar su nombre y permitir que la Biblia guíe nuestras peticiones, aprenderán a orar centrados en Dios y conforme a su voluntad.
A veces, orar puede ser difícil, pero no deje de hacerlo. No olvide nunca que puede influir en los demás con su ejemplo de oración constante