La diócesis de Huesca cuenta con un nuevo sacerdote. Marcos Eduardo Rivera Lazo ha sido ordenado este domingo 14 de junio de 2026 en una celebración que ha tenido lugar en la catedral y ha estado presidida por nuestro obispo, el padre Pedro Aguado Cuesta. Diácono desde el año pasado, el ejercicio del sacerdocio hace que desde ahora se configure en Cristo de tal manera que pueda actuar como representante de Él desempeñando las funciones de enseñar, santificar y regir en fiel comunión con el obispo y en estrecha unión con los presbíteros y demás miembros del Pueblo de Dios.
Durante el rito, Marcos manifestó públicamente su deseo de querer recibir el ministerio del presbiterado y de cumplir los compromisos que de aquí se derivan: ayudar con caridad y humildad al orden episcopal en el servicio del pueblo cristiano; exponer la fe católica con dedicación y sabiduría; presidir con piedad y fidelidad los misterios de Cristo; vivir el celibato como signo de la propia consagración total a Cristo; cumplir fielmente la oración de la Liturgia de las Horas por la Iglesia y por el mundo entero, conformar totalmente la propia vida a Jesucristo y obedecer de modo filial a nuestro obispo y sus sucesores.
Tras esto, se llevó a cabo el rezo de las letanías con Marcos postrado en tierra en señal de humildad, de amor y de donación a Dios que le ha llamado. La imposición de manos del padre Pedro y la oración consecratoria hicieron que el nuevo presbítero recibiese el Espíritu Santo para servir a los hombres. Concluida la plegaria de ordenación, al nuevo presbítero se le revistió con los ornamentos sacerdotales. Ungido con el santo crisma, el obispo entregó al nuevo sacerdote la patena con el pan y el cáliz con el vino. Este gesto indica que el sacerdote está ordenado para celebrar el sacrificio eucarístico y que él mismo participa en el sufrimiento y la cruz redentora del Señor.
En su homilía, el obispo reflexionó acerca de que con la celebración «nos unimos a su profunda alegría» y a la de aquellos a los que acompaña, familiares, amigos y toda la diócesis.
Jesús tiene «pasión por las vocaciones» y «el fruto de la oración es el cambio de nuestro corazón». La misión de Marcos es «apasionante», y ha sido elegido «por el amor de Dios».
Ser sacerdote es «tener claras y vivir las prioridades de Jesús»: misericordia, predicación del Evangelio, tiempo invertido con los discípulos y la comunidad y la oración. «Si lo haces, serás un sacerdote conforme al corazón de Dios. Sé misericordioso», le aconsejó. Está llamado a sanar «desde su propia fragilidad».
A la vez, deberá tener «la fortaleza del que se sabe pequeño pero está sostenido por Dios». Es una vocación «incompatible con la arrogancia» y «la comunidad te acompañará, sostendrá y rezará». La Iglesia necesita nuevos sacerdotes, «hemos de plantear la vocación sacerdotal a los jóvenes con amor, confianza y sin anestesia».
Este lunes 15 de junio, Marcos Eduardo Rivera Lazo oficiará su primera misa, a las 18:30 h. en la iglesia de san Vicente el Real, misa votiva del Sagrado Corazón de Jesús. A partir del mes de septiembre comenzará su labor pastoral en el Arciprestazgo de Monegros.









