Incendio en Valencia. Terrible. Muerte. Destrucción. Solidaridad. Responsabilidad, ¿de quién?

                Dos guardias civiles, servidores públicos, asesinados. Barbate. Narcotráfico. Medios de la Guardia Civil para interceptar o capturar a los narcos y sus drogas, pocos, pobres, insuficientes. Los de los narcos, modernos, poderosos… Ni el Ministro del Interior se ha atrevido a visitar Barbate.

Corrupción política descubierta y que, ojalá, sea investigada y aclarada hasta el fondo. “Caiga quien caiga” (Presidente Sánchez dixit)

                Agricultores que no quieren subvenciones, sino justicia, consideración, valoración de su trabajo y de sus frutos, imprescindibles para la vida en este mundo. “La agricultura y la ganadería que nuestra sociedad decidió hace tiempo postergar en beneficio de otros afanes y prioridades. Ahora nuestro campo agoniza y antes de morir del todo se revuelve contra un estado de cosas que lo redujo a instrumento de los intereses de otros y pagano de la prosperidad ajena… A aquellos que, políticamente correctos, hablan de subvenciones… les diré que ningún agricultor quiere subvenciones. Solo trabajar la tierra y que los precios de sus productos suban a la par que el nivel de vida desde que España entró en Europa” (XL SEMANAL, nº 1896. 25 feb 24)

                Cuatro hechos muy dolorosos. El incendio en Valencia y la muerte de los Guardias Civiles, como es justo y normal, han aparecido en primer plano en telediarios, noticieros, periódicos. También la corrupción (que continúe su persecución y castigo).

                Yo quiero resaltar justamente el tema de los agricultores. “Las reivindicaciones del campo se están haciendo evidentes y por fin se habla de agricultura en televisión” (XL SEMANAL. Ibidem).

                La Iglesia ha hablado por medio de sus obispos, sacerdotes y grupos cristianos rurales. He leído varios documentos y he conocido acciones en favor de los agricultores y del campo.

                Yo dejo de escribir mis reflexiones para ofreceros una más profunda, más autorizada. Es del Arzobispo de Pamplona, Florencio Roselló, en el Diario de Navarra. Copio algunos párrafos. El documento no es muy extenso, pero sí para copiarlo íntegro aquí. ¡En internet está todo!

” No puedo mirar hacia otro lado

Hoy, la preocupación de la Iglesia, la preocupación del arzobispo de Pamplona, son los agricultores

NI puedo, ni debo, ni quiero. Sus gritos de protesta cruzan los cristales de mi ventana. Salgo a la calle y veo sus tractores aparcados en medio de las plazas de Pamplona. Cada día sus caras van decayendo, se tornan tristes y sin confianza en la resolución del conflicto. Son ya dos semanas de protestas, de lucha, de manifestaciones. Y desde fuera parece que nadie les hace caso. Sí, me refiero a los agricultores. Algunos se preguntan para qué han servido estas dos semanas de lucha, y no logran ver nada positivo.

Hoy, la preocupación de la Iglesia, la preocupación del arzobispo de Pamplona son los agricultores. Sus gritos resuenan en el corazón de la Iglesia y nos preguntamos ¿por qué? Me preocupa su situación, la de sus familias, su futuro. Me vienen a la mente unas palabras de San Juan Pablo II en el jubileo de los agricultores en Roma (11-noviembre 2000), “Todo hombre y todo pueblo tienen derecho a vivir de los frutos de la tierra. Un trabajo muy importante, pero también muy arduo y duro”. El trabajo sigue siendo duro, pero en la actualidad es muy difícil vivir de los frutos de la tierra, a pesar de que Dios confió la tierra al hombre “para que la guardara y la cultivara” (cf. Gn 2, 15). Los agricultores repiten constantemente, “trabajamos a pérdidas”, de ahí el hartazgo en Navarra y de toda España. Y en las protestas tienen que llenar los depósitos de combustible, sacar los tractores a la calle, y no al campo que es su hábitat natural. Estas dos semanas no han generado ningún beneficio, no solo el campo es ruinoso, la misma huelga también.

… Como Iglesia, pido a las instancias responsables que asuman responsabilidades, que generen no solo cauces de diálogo, sino también vías de solución… sobre todo, me gustaría que en este momento no se rompiese el diálogo.

En este ambiente inseguro y con un futuro negro, ¿quién va a querer trabajar en la agricultura?… Al mismo tiempo, cada vez es más difícil encontrar mano de obra cualificada y jóvenes que quieran formar parte de esta actividad… Los jóvenes se van de los pueblos y de los campos y buscan el futuro lejos de la agricultura.

 “Agradezco la ilusión que manifiestan por su trabajo en el campo para que este inmenso bien que Dios nos regala, no se convierta en arma -por ejemplo, limitando la llegada de alimentos a las poblaciones en conflicto-; o no se convierta en mecanismo de especulación, manipulando el precio y la comercialización de los productos con el único fin de conseguir un mayor beneficio” (FRANCISCO a la Asociación Agraria de Jóvenes Agricultores. 13 mayo 2023). Los agricultores no están solos, la Iglesia está y quiere estar con ellos. Sus protestas nos interpelan y nos llevan a estar con ellos.

Mis palabras salen desde la razón, pero también desde el corazón. Mi padre, ya fallecido, fue agricultor, y algunas demandas de los trabajadores del campo ya me las decía hace muchos años. La historia se repite. Hoy, si mi padre viviera…estaría también en la calle, porque siempre fue un hombre justo. Y hoy lo correcto es luchar por los derechos de los agricultores. Con mi apoyo y bendición”.