Ha comenzado ya la campaña de la Declaración de la Renta. Muchos de vosotros al realizar vuestra declaración estoy seguro de que marcáis con una X la casilla en favor de la Iglesia católica, para destinar una parte de nuestros impuestos para colaborar con el sostenimiento de nuestra diócesis, de nuestras parroquias y de tantas labores que se realizan desde la Iglesia en Zaragoza. También podemos marcar la casilla de otros fines sociales, con lo que ayudaremos a otras entidades sociales con nuestros impuestos. Esos pequeños gestos pueden ayudar a muchos y a nosotros, como sabemos, no nos cuestan nada: por marcar una o las dos casillas no vamos a pagar más impuestos, ni nos van a devolver menos dinero si nos corresponde.

Habitualmente coincidiendo con la campaña de la Renta, la Conferencia Episcopal realiza una campaña informativa sobre la labor social, asistencial y evangelizadora que la Iglesia realiza. La Iglesia Católica para realizar su misión necesita, hoy más que nunca, la colaboración activa y responsable de todos sus miembros. Nadie debe extrañarse de que aún ateniéndose a criterios de austeridad, necesite disponer de recursos económicos para poder atender debidamente al culto divino, a las tareas de evangelización, al cumplimiento de numerosas obras de educación y a la promoción humana y social que tiene a su cargo. La gran presencia y labor de la Iglesia en nuestra sociedad explica plenamente estas campañas, pues por un lado es necesario dar a conocer todo el bien que se realiza con los más empobrecidos; por otro la atención y el acompañamiento que se realiza desde las parroquias tanto en el ámbito rural como urbano, por parte de los sacerdotes y de los agentes de pastoral, así como el mantenimiento y conservación del patrimonio histórico-artístico tanto material como inmaterial de nuestros pueblos. Y sin olvidar las muchas realidades en las que la Iglesia se encuentra inmersa en la sociedad, bien como actor principal, bien como colaborador necesario.

Nuestra Iglesia diocesana percibe anualmente una parte importante de su presupuesto a través de la aportación que se realiza desde el IRPF, por lo que consideramos que es primordial llegar a todos los ámbitos de la diócesis con esta campaña. Por esta razón, debemos sentirnos llamados a difundirla, haciendo partícipe a nuestro entorno de la necesidad de colaborar en el sostenimiento de nuestra Iglesia, entre otras formas a través de la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta.

A todos los que muestran su confianza con las entidades eclesiales, muchas gracias. A los responsables de la economía diocesana nos obliga ser muy cuidadosos y transparentes en la utilización de esos recursos, que han de beneficiar al conjunto de la sociedad en las múltiples realizaciones que se llevan a cabo. El que tanta gente confíe en la Iglesia cada año, marcando con la X la casilla de la Iglesia católica, es una buena prueba de reconocimiento social, pero también una exigencia para mejorar cada año nuestra oferta de atención y solidaridad.

Ha comenzado ya la campaña de la Declaración de la Renta. Muchos de vosotros al realizar vuestra declaración estoy seguro de que marcáis con una X la casilla en favor de la Iglesia católica, para destinar una parte de nuestros impuestos para colaborar con el sostenimiento de nuestra diócesis, de nuestras parroquias y de tantas labores que se realizan desde la Iglesia en Zaragoza. También podemos marcar la casilla de otros fines sociales, con lo que ayudaremos a otras entidades sociales con nuestros impuestos. Esos pequeños gestos pueden ayudar a muchos y a nosotros, como sabemos, no nos cuestan nada: por marcar una o las dos casillas no vamos a pagar más impuestos, ni nos van a devolver menos dinero si nos corresponde.

Habitualmente coincidiendo con la campaña de la Renta, la Conferencia Episcopal realiza una campaña informativa sobre la labor social, asistencial y evangelizadora que la Iglesia realiza. La Iglesia Católica para realizar su misión necesita, hoy más que nunca, la colaboración activa y responsable de todos sus miembros. Nadie debe extrañarse de que aún ateniéndose a criterios de austeridad, necesite disponer de recursos económicos para poder atender debidamente al culto divino, a las tareas de evangelización, al cumplimiento de numerosas obras de educación y a la promoción humana y social que tiene a su cargo. La gran presencia y labor de la Iglesia en nuestra sociedad explica plenamente estas campañas, pues por un lado es necesario dar a conocer todo el bien que se realiza con los más empobrecidos; por otro la atención y el acompañamiento que se realiza desde las parroquias tanto en el ámbito rural como urbano, por parte de los sacerdotes y de los agentes de pastoral, así como el mantenimiento y conservación del patrimonio histórico-artístico tanto material como inmaterial de nuestros pueblos. Y sin olvidar las muchas realidades en las que la Iglesia se encuentra inmersa en la sociedad, bien como actor principal, bien como colaborador necesario.

Nuestra Iglesia diocesana percibe anualmente una parte importante de su presupuesto a través de la aportación que se realiza desde el IRPF, por lo que consideramos que es primordial llegar a todos los ámbitos de la diócesis con esta campaña. Por esta razón, debemos sentirnos llamados a difundirla, haciendo partícipe a nuestro entorno de la necesidad de colaborar en el sostenimiento de nuestra Iglesia, entre otras formas a través de la casilla de la Iglesia en la Declaración de la Renta.

A todos los que muestran su confianza con las entidades eclesiales, muchas gracias. A los responsables de la economía diocesana nos obliga ser muy cuidadosos y transparentes en la utilización de esos recursos, que han de beneficiar al conjunto de la sociedad en las múltiples realizaciones que se llevan a cabo. El que tanta gente confíe en la Iglesia cada año, marcando con la X la casilla de la Iglesia católica, es una buena prueba de reconocimiento social, pero también una exigencia para mejorar cada año nuestra oferta de atención y solidaridad.