“Cuando sientas la tentación de enredarte en tu debilidad, levanta los ojos al Crucificado y dile: Señor, yo soy un pobrecillo, pero tú puedes realizar el milagro de hacerme un poco mejor”, dice el Papa Francisco en su exhortación Gaudete et Exultate, sobre la llamada a la santidad en el mundo contemporáneo.

Este mes de noviembre es un mes dedicado a la santidad. Lo comenzamos con la solemnidad de Todos los Santos, una fiesta para recordar a todos nuestros hermanos que ya gozan plenamente de la presencia de Nuestro Señor; pero también para recordarnos a todos la vocación universal a la santidad, de la que nos habla la constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II, en línea con lo que san Pablo decía a los tesalonicenses: “porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación”.

El Papa nos invita a ser santos hoy y nos explica que no se trata de una llamada para unos pocos, sino que es un camino para todos, que se debe vivir en la cotidianidad. También nos pide que no tengamos miedo de la santidad, que no nos quita fuerzas, vida o alegría; sino por el contrario hará que lleguemos a ser lo que el Padre pensó cuando nos creó a cada uno de nosotros.

Ser santos en nuestra vida cotidiana es nuestra gran vocación y debe ser nuestra principal tarea.

La cantante dominicana Celinés Díaz, que el próximo verano visitará nuestro país, nos lo recuerda en su canción “En santidad”.