Personal sanitario y civil voluntario en el Hogar Saturnino López Novoa de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, de Barbastro ha dado la voz de alarma «por las severas repercusiones económicas, además de muchas otras de variada índole, que la pandemia del COVID 19 ha tenido y tiene en el normal desenvolvimiento de la Casa». En ella, viven 92 personas, atendidos por 42 trabajadores, entre ellas seis religiosas de la comunidad, a cuyo frente se encuentra la superiora, sor Begoña Bermejo. Dos médicas y varias enfermeras, todas voluntarias, están reforzando su labor, muy dura en las últimas semanas en las que han tenido que enfrentarse a un brote de contagios entre sus residentes, controlado desde el inicio.

Esta plataforma, cuyos integrantes prefieren permanecer en el anonimato, resaltan «la entrega ejemplar del personal, voluntarios y comunidad«. Sin embargo, continúan, «la evolución, intensidad y duración de este grave problema sanitario y los muchos medios de toda índole -elementos de protección personal, material sanitario, calefacción, refuerzo del personal, etc- que se precisan para hacerle frente, nos mueve a solicitarle, en la medida de sus posibilidades, su colaboración». Así, han enviado cartas a familiares, posibles benefactores y medios de comunicación exponiendo la realidad que están viviendo y las necesidades detectadas.

Los firmantes apuntan al «significado de esta institución para nuestros mayores, que ahora deben ser más nuestros que nunca, y lo que representa para nuestra ciudad y sus gentes. Creemos que es el momento de ayudarles para conseguir entre todos que estos tiempos aciagos pasen cuanto antes y que, mientras tanto, puedan contar con todos los medios necesarios para hacerles frente«. Y para ello facilitan un número de cuenta, a nombre de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados de Barbastro (Ibercaja: ES56 2085 2154 3803 0025 9197).