Los tres diáconos de la Archidiócesis, José Monge, Jorge Gracia y Daniel Clemente han realizado en la mañana del 14 de diciembre en la Casa de la Iglesia la profesión de fe, el juramento de fidelidad y la promesa de celibato como paso previo a su ordenación sacerdotal que tendrá lugar este domingo 17 de diciembre en la catedral basílica del Pilar a las 17.00 horas. Oremos por ellos y su fidelidad.

Reproducimos a continuación las declaraciones de los tres diáconos que ya publicamos en la hoja diocesana del 11 de junio de este año y en las que hablaban de cómo se sentían ante el importante paso que iban a dar al ser ordenados diáconos. En unos días, serán ordenados sacerdotes en una ceremonia presidida por el arzobispo de Zaragoza.

Daniel Clemente:

Ante este paso en el camino de respuesta al Señor me siento alegre y esperanzado; al mismo tiempo veo la necesidad de «descalzarme» porque estoy pisando terreno sagrado, descalzarme de mi propio «yo» para dejar un lugar más principal al Dios de Jesús que actúa en mi, hoy más que nunca siento la necesidad de dejarme hacer por El y dejar que El tome las riendas. La responsabilidad es grande, casi tan grande como la llamada recibida para amar y servir a Dios y a los hermanos con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas.

José Monge:

Si tuviera que definir cómo me siento con una palabra sería que siento vértigo. Porque ante la ilusión y las ganas que me produce está la responsabilidad del ministerio. Asumo el reto desde la humildad de sentirme frágil y con voluntad de servicio y de entrega a los demás. Eso creo que nos pide el Señor con su ejemplo de vida que queda patente en el lavatorio de pies en la Última Cena. Tengo claro que una Iglesia que no sirve, no sirve para nada. 

Jorge Gracia:

Me siento con alegría y entusiasmo. Tras muchos años de preparación doy el paso a servir a Dios y a todas las personas, sobretodo a los pobres, los más vulnerables y  los excluidos de nuestra sociedad. La propuesta del maestro nos lleva como a él; amar a fondo perdido en nuestra querida tierra aragonesa. Agradecer a todas las personas que me han acompañado y me siguen acompañando en esta llamada. Os pido que recéis por nosotros.