«¡Siempre miraré Alcorisa con cariño!»

Este sábado, 27 de enero, tuvo lugar, a las once de la mañana, en la Catedral de Santa María la Real de Pamplona, la ordenación y toma de posesión del alcorisano Mons. Florencio Roselló Avellanas como Arzobispo de Pamplona.

A la ceremonia asistieron multitud de fieles que venían de las diócesis de Castellón, de Elche, de Barcelona o de Alcorisa, lugar natal de don Florencio. A la celebración asistieron cerca de 250 sacerdotes, 50 de ellos religiosos mercedario. Ocupando los primeros bancos la familia de don Florencio, su hermana y su hermano.

La Eucaristía estuvo presidida por el Cardenal Omella, Arzobispo de Barcelona, y con don Francisco Pérez, Arzobispo de Pamplona, y Mons. Casimiro López, Obispo de Castellón, como consagrantes.

Tras la homilía del Cardenal Omella dio comienzo el rito de ordenación y toma de posesión de Don Florencio. Con el canto del himno Veni creator, invocando al Espíritu Santo, se le pidió que llene con la gracia divina los corazones, que encienda con su luz nuestros sentidos y que fortalezca nuestra frágil carne. En ese momento, el Deán de la Catedral, don Carlos Ayerra, pidió al Cardenal Omella que don Florencio fuera ordenado Obispo y se leyeron las letras apostólicas, en las que el Papa Francisco le comunicaba a don Florencio el nombramiento.

Una vez que don Florencio fue nombrado Obispo, se dirigió a la cátedra, donde se sentó y fue felicitado por todos los obispos presentes, entre ellos nuestro Obispo, don José Antonio Satué, quienes le dieron un emotivo abrazo.

Una vez finalizada la Eucaristía, dirigió unas palabras a todos los asistentes, en la que agradeció la asistencia de muchos fieles y amigos venidos de Alcorisa, y recordó la fe que le inculcaron sus difuntos padres y el amor que sintió hacia la congregación de los Mercedarios, donde descubrió el amor hacia los presos:

«Agradezco a mi familia, mis padres Florencio y Miguela, ya difuntos, pero que ¡cuánto hubiesen gozado de haber podido vivir este momento!, y sé que desde el cielo lo están disfrutando. En casa aprendí a rezar. Me enseñaron a llamar a Dios Padre y a María Madre. Valorar lo que teníamos en un hogar sencillo y humilde. A mis hermanos, que con mucho respeto y discreción siempre me han acompañado en este caminar de consagrado, respetando cualquier decisión o iniciativa que tomara. Gracias Amparo y Sebas.

Gracias a la Orden de la Merced con una gran representación en esta celebración, encabezados por el Maestro General y mi P. Provincial. Soy lo que soy gracias a la Merced. Hoy la Merced entrega, no un obispo, sino un mercedario que ha sido elevado a Obispo. Me ha permitido vivir la caridad en estado puro, extremo.

Gracias a mi pueblo Alcorisa (Teruel), que me vió nacer, correr y jugar por las calles de Alcorisa, ha sido testigo silencioso de mi caminar. Me he sentido respetado como niño, monaguillo, seminarista, sacerdote, siempre una sonrisa, un saludo, una conversación. Sois parte de mi vocación. Eso hace que pasee el nombre de Alcorisa por todos los rincones del mundo donde he viajado. Allí están enterrados mis padres, ¡siempre miraré Alcorisa con cariño!».

Una hermosa celebración. Mons. Florencio Roselló presidirá una Eucaristía en su Alcorisa natal, el domingo 11 de febrero, a las cinco de la tarde.