Monseñor Vicente Jiménez Zamora ha celebrado este domingo 7 de enero en la Catedral su primera eucaristía como administrador apostólico de la Diócesis de Huesca.

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El viernes 5 de enero había llevado a cabo la profesión de fe y el juramento de fidelidad ante el Colegio de Consultores de la Diócesis y se compromete a desarrollar la labor pastoral que le ha encomendado la Santa Sede hasta el momento en que se designe un nuevo obispo con espíritu de obediencia apostólica y disponibilidad pastoral, siguiendo el consejo de “nada pedir y nada rehusar”, y haciendo suyas las palabras de la Virgen María: aquí estoy; hágase; y se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.

El arzobispo emérito de Zaragoza es administrador apostólico de la sede vacante tras el nombramiento del anterior obispo, monseñor Julián Ruiz Martorell, como obispo de Sigüenza-Guadalajara.

Durante la celebración ha señalado que se siente muy acogido por todos: los sacerdotes, miembros de vida consagrada, fieles laicos y autoridades, y aseguraba que “quiero ponerme al servicio del Señor y de esta Iglesia que peregrina en las benditas tierras de Huesca. Vengo en el nombre del Señor a ofrecerme, como dice mi lema, para que mi pastoreo sea un servicio de amor, especialmente para los más pequeños, los más necesitados, los más vulnerables, los que más sufren en el cuerpo y en el alma”.

El vicario general de la Diócesis, don Nicolás López Congosto, ha dedicado unas calurosas palabras de bienvenida a don Vicente y le ha dado las gracias por aceptar el encargo del Papa Francisco. Para terminar, el nuevo administrador apostólico ha dado la bendición a los fieles que le han acompañado en la Catedral de Huesca.