«Las víctimas necesitan que se les crea»

Mari Carmen Julián y Juan Antonio Julve forman parte del proyecto Repara de nuestra diócesis de Teruel y Albarracín,  su labor es la de ayudar a personas que han sido víctima de abusos sexuales, acompañándoles en su proceso de reparación moral, espiritual o jurídico. 

El pasado miércoles, 24 de abril, fueron entrevistados por Pilar García Muñiz, en el programa ‘Mediodía COPE’. Les ofrecemos aquí el audio completo de la entrevista.

En la entrevista destacan que el objetivo principal es reparar a las víctimas, pero también acompañar, asesorar y concienciar sobre esta lacra que está presente en todos los ámbitos de la sociedad, no solo en la Iglesia, tal y como ha remarcado Juan Antonio, si bien ha lamentado «la tolerancia, encubrimiento institucional» que ha habido hacia los abusos cometidos en el seno eclesiástico, «contrarias al espíritu evangélico que debe guiar a todos los cristianos». 

Ante ello, el psicólogo reivindicó la reacción de las diócesis poniendo en marcha mecanismos como estas oficinas «para que una vez asumido el error y el pecado, ayudar a rehabilitar la dignidad de las personas abusadas. Para esto hay que ofrecer actitud de escucha, de acompañamiento, de asesoramiento si lo desean». 

Juan Antonio señaló que la mayoría de los casos de abusos se han cometido en campos extraeclesiales como la familia, el educativo o el deporte, pero ha hecho énfasis en el espíritu “samaritano” de la Iglesia que lleva a acompañar a toda persona que lo necesite: «Hay que concienciar, prevenir, formar, crear ambientes sanos dentro y fuera de la Iglesia y nos lo proponemos como oficina».

Cuestionado por cómo debe acompañarse psicológicamente a una víctima de abuso, Juan Antonio Julve precisó que lo primero es escuchar y reconocer que se ha herido su dignidad como persona: «Las víctimas necesitan que se les crea, y no podemos ir con sospechas de falsedad, sino creerlas incondicionalmente para desde la confianza poner el andamiaje de una recuperación personal de su dignidad y en tercer lugar hay que ofrecer acompañamiento solidario, sin límite y empático».