La tercera línea estratégica de nuestro plan diocesano de pastoral VITA, nos anima a cuidar a las personas más vulnerables. En palabras del Papa Francisco: “Hoy estamos ante la gran oportunidad de manifestar nuestra esencia fraterna, de ser otros buenos samaritanos que carguen sobre sí el dolor de los fracasos, en vez de acentuar odios y resentimientos. Como el viajero ocasional de nuestra historia, sólo falta el deseo gratuito, puro y simple de querer ser pueblo, de ser constantes e incansables en la labor de incluir, de integrar, de levantar al caído”. (Fratelli Tutti, 77). Entre esas personas más vulnerables se encuentran nuestros hermanos migrantes.

También desde la Conferencia Episcopal Española se nos anima a trabajar en este tema. En la pasada Asamblea Plenaria del mes de marzo, se aprobó una Exhortación pastoral con el título: “Comunidades acogedoras y misioneras. Identidad y marco de la pastoral con migrantes”. Este nuevo documento actualiza el anterior, “La Iglesia en España y los migrantes”, de 2007, pero sin prescindir de su reflexión teológico-pastoral que continúa siendo un referente válido por la calidad y profundidad de sus planteamientos.

Este nuevo documento ha sido redactado, después de un proceso de escucha y reflexión. La Exhortación se divide en cinco capítulos. El primero, para poner en contexto la migración y sus causas y analizar cuál es el grado de integración de las personas migradas en la sociedad. “Vivir la catolicidad” es el título que encabeza el segundo capítulo, que comienza con un reconocimiento de la aportación de los migrantes a la sociedad y en el que también se señalan unos criterios de acción. En el tercero, se perfilan unas orientaciones para la conversión personal y pastoral. El cuarto plantea las claves de transformación para avanzar de una pastoral “para” migrantes a una pastoral “con” migrantes. Y en el último se presentan un conjunto de propuestas y buenas prácticas.

La integración de las personas migradas en la Iglesia es uno de los signos de los tiempos eclesiales más claros. Partiendo de esta premisa, esta Exhortación se ha publicado con la esperanza de suscitar un cambio en la conciencia de quienes conformamos el santo pueblo de Dios. Su intención es ayudarnos a configurar las comunidades del futuro, replanteando donde sea necesario el modelo de parroquia y de misión; promoviendo con quienes ya viven entre nosotros y con los nuevos vecinos o hermanos, comunidades acogedoras y misioneras. Conversión personal y pastoral para vivir en armonía, testimoniar y anunciar juntos la alegría del Evangelio. El futuro de la sociedad y de la Iglesia en España pasa por la plena incorporación de las personas migradas. En consecuencia, o somos una Iglesia acogedora y misionera, o no seremos.

Agradecer a la Delegación Diocesana de Migraciones, a la Mesa de la Hospitalidad y a todas las congregaciones, parroquias e instituciones que en nuestra Iglesia de Zaragoza trabajan con migrantes, el intenso trabajo que desarrollan. Seguro que esta Exhortación pastoral aporta mucha luz para seguir mejorando en nuestra pastoral con migrantes.