«Junto al pueblo», nueva entrega del boletín informativo de las diócesis de Aragón

A estas alturas de la pandemia, es posible que hayas perdido a algún ser querido, que hayas enfermado, tengas problemas económicos o que, por cualquier otra razón, sufras en carne propia las consecuencias del coronavirus. ¡Ánimo, no estás solo! Los obispos de Aragón te trasladan un mensaje de aliento y esperanza, conscientes de la dificultad del momento, pero sabedores de que Dios no nos abandona.

Quizás te preguntes qué quiere el Señor con este acontecimiento. Una cuestión que abordamos en este “retiro” obligado de Cuaresma, porque el COVID-19, si algo está consiguiendo, es abrirnos los ojos, los corazones y la mente. Con el objetivo de hacer más llevadera esta segunda quincena de confinamiento, en este boletín compartimos también doce recomendaciones para aprovechar el tiempo en los hogares y mantenerse sereno.

Estos días, sobre todo a través de las redes sociales, circulan comentarios que denuncian una supuesta inactividad y egoísmo de la Iglesia católica. La sección “Junto al pueblo”, en la que venimos contando la actitud heroica de sacerdotes, religiosas y laicos, es una muestra del ingente servicio de esta institución. El testimonio límite que ofrecemos esta semana, en primera persona desde la residencia de ancianos de Nuestra Señora de Rodanas (Épila, Zaragoza), es solo un ejemplo más de hasta dónde llega el compromiso de quienes entregan su vida por Cristo. 

Junto a estas historias personales, atendiendo a la petición de varios lectores, en el artículo “Desmontando mitos” aportamos datos que pueden ayudar a delinear un argumentario propio. Mientras tanto, al margen de polémicas, la Iglesia continúa con su callada pero fecunda labor. No solo en nuestra tierra, sino en todo el mundo. También, como nos cuenta sor Almudena Ríos desde Tanzania, allí donde la gente no tiene agua corriente ni electricidad.

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