Fallecimiento del sacerdote Rvdo. D. Martín Crespo Pascual

D. Martin Crespo Pascual, nació en Añavieja (Soria) el 28 de enero de 1940. Fue ordenado sacerdote en Tarazona el 21 de diciembre de 1963. Inició su ministerio sacerdotal el 7 de enero de 1964, como prefecto del Colegio diocesano de la Sagrada Familia, hasta el 30 de septiembre de 1966, fecha en la que fue nombrado director espiritual y profesor de bachillerato en la Safa.

El 28 de septiembre de 1978 fue nombrado coadjutor de la parroquia de San Miguel en Tarazona, pasando a ser encargado en noviembre de 1979  hasta 1982. Durante su estancia en Tarazona, ocupó el oficio de arcipreste de Tarazona ciudad, durante dos años.

De Tarazona pasó en septiembre de 1985 a la ciudad de Borja, para ser párroco de San Bartolomé hasta junio de 1992. Fue nombrado profesor de religión en el Instituto Juan de Lanuza de Borja, hasta su jubilación. Durante este periodo fue Consiliario diocesano de JAC.

El día de San Pedro y San Pablo del año 1992 fue nombrado párroco de Fuendejalón y Pozuelo de Aragón, hasta el 29 de septiembre de 2003.

Durante estos años, desempeñó varios servicios diocesanos, como miembro del Consejo Presbiteral y del Consejo Pastoral. Fue arcipreste del Huecha de febrero de 1998 hasta enero del 2003.

Sus últimos destinos pastorales, fueron las parroquias de Agón, Bisimbre y Novillas.

En Novillas, hizo los trámites para que la comunidad de religiosas de Santa Ana de Chennai, atendiera la residencia de ancianos.

Damos gracias a Dios por la vida de nuestro compañero Martin, por sus 60 años de ministerio sacerdotal. Por la huella que ha dejado por todos los pueblos por donde ha pasado, siendo un sacerdote cercano y cariñoso con todos y llevando el nombre de Jesucristo a todos los hogares.

Trabajo con entusiasmo en el mundo juvenil y de matrimonios. Y al ser profesor, pasaron por sus clases numerosos jóvenes y adolescentes de la zona del Huecha, que pudieron aprender a amar a Jesucristo con pasión y sentirse Iglesia que peregrina al encuentro del Señor.

Que nuestro hermano Martin, que era un buen predicador y transmisor de la Buena Noticia del Evangelio, disfrute en el cielo de los bienes que espero y toda su esperanza se vea colmada al encontrarse con el abrazo misericordioso y eterno de Dios Padre, y la protección de Nuestra Santísima Madre la Virgen del Pilar.

Descansa en Paz.

Javier Bernal.