El Museo Diocesano Barbastro-Monzón ha presentado “Los Cordones de la Victoria”, unos cordones de zapatilla que quieren prolongar la experiencia artística y enlazarla, de forma especial, con el mundo del deporte. Inspirados en la casulla del ajuar funerario de san Ramón, segundo obispo de la entonces Diócesis de Barbastro-Roda, recogen la escritura original en árabe de la casulla del santo, un canto a la victoria personal, al esfuerzo o a la superación. Para el obispo de Barbastro-Monzón, estos cordones “constituyen un símbolo de los valores de un pueblo milenario con un pastor que supo afianzar la identidad de un pueblo, superando las intrigas, con la virtud y la justicia”.

Los cordones, explicó la subdirectora del Museo, María Puértolas, recogen esa inscripción en árabe –el izquierdo- y en japonés –el derecho-, con una caligrafía en la que ha contribuido el diseñador local Daniel Canut. Son, añadió, un “símbolo de resistencia y esfuerzo personal, la seña de identidad de un territorio; son patrimonio, arte y cultura, belleza, inclusión cultural, integración y símbolo de la victoria personal”.

Partiendo de esos valores, el Museo, junto al Centro de la UNED Barbastro, ha elaborado un material audiovisual promocional en diversos escenarios de Barbastro y Monzón, para el que ha contado con la gimnasta Claudia Casas, el judoka Moussa Macalou, el atleta olímpico Eliseo Martín, la baloncestista Marina Mata, el ciclista Diego Ballesteros y los futbolistas Kike Rausell y Lucas Ardanuy. Juntos, encarnan los valores de esfuerzo y sacrificio que giran alrededor de una afirmación aristotélica: “La victoria más importante es la victoria sobre uno mismo”. Sobre esta reflexión, además, se presentó en el Museo un audiovisual de testimonios que, a los de los deportistas citados, añade las opiniones del entrenador de judo Antonio Clager.


El ajuar funerario de san Ramón
Los cordones de la victoria proceden de la casulla de san Ramón y la casulla, del ajuar funerario con el que el santo fue enterrado en el magnífico sarcófago románico que se conserva en la Catedral de Roda de Isábena. El tejido se fecha antes de 1170, es de samito de seda sin teñir y tiene una banda y galón de tapicería de lino y seda e hilos metálicos realizado en telar de tarjetas es una combinación textil ibérica y piezas de Al Ándalus. En el galón aparece la siguiente una inscripción árabe, cuya traducción es la
siguiente:

“En el nombre de Dios el Clemente el Misericordioso, grandeza/ la grandeza de Dios y la bendición de Dios y la bendición de Dios/ prosperidad y victoria y apoyo (sostén)/ en el nombre de Dios el Clemente el Misericordioso/ grandeza y la victoria de Dios/ no hay Dios más que Dios/ victoria y éxito y apoyo y poder y prosperidad. En el nombre de Dios el Clemente el Piadoso/ grandeza y la grandeza de Dios y bendición y la bendición de Dios/ prosperidad y victoria y apoyo y victoria/ en el nombre de Dios el Clemente el Piadoso…victoria…y vida eterna (perpetuidad en Él)”.

Es el registro epigráfico más extenso el corpus de tejidos medievales hispano. Se conserva intacta y es perfectamente legible. La inscripción resalta como invocación a la victoria y favor divino por un clérigo asediado. San Ramón fue un ejemplo de talante conciliador y dialogante, fuerte de espíritu, que supo combatir por la vía del derecho y la razón la violencia que algunos obispos usaban en la época. Su milagro más destacado fue quizá lograr que el rey Alfonso el Batallador se arrepintiera de haber apoyado su expulsión de la sede episcopal, algo que se rememora cada año con el encendido de hogueras en Barbastro, ciudad de la que tuvo que huir entre lágrimas y que cada año, la noche del 20 de junio, recuerda su partida. Esta inscripción, según apunta la doctora María Judith Feliciano, muestra que la pieza fue específicamente hecha para el Santo. Es un mensaje de victoria para el portador