El arzobispo emérito de Zaragoza relata en «El debate» cómo afronta su jubilación

Diócesis de Zaragoza
23 de marzo de 2026

D. Vicente Jiménez Zamora relata, con su habitual estilo poético, al periodista de «El debate», Álex Navajas, cómo afronta su vida y cuáles son sus ocupaciones desde que es arzobispo emérito. Su contribución, junto con la de otros mucho obispos eméritos de España, han conformado el artículo «¿Qué hace un obispo cuando se jubila a los 75 años?». Extractamos las palabras de D. Vicente que se incluyen en dicho artículo:

«Tengo 82 años y estoy en condición de arzobispo emérito de Zaragoza desde noviembre de 2020», comienza relatando monseñor Vicente Jiménez Zamora. «Vivo en la residencia de la Fundación Tobías del arzobispado de Zaragoza, conviviendo con algunos sacerdotes jubilados y con laicos residentes», detalla.

«En la primera etapa de arzobispo jubilado he tenido actividad: he sido responsable del equipo sinodal de la Conferencia Episcopal Española y padre sinodal; he sido administrador apostólico de las diócesis de Huesca y de Jaca durante año y medio; también fui capellán del monasterio de monjas cistercienses de Santa Lucía», enumera.

Monseñor Vicente Jiménez, con el Papa Francisco

Monseñor Vicente Jiménez, con el Papa FranciscoArzobispado de Zaragoza

«En la actualidad me dedico a practicar un ocio laborioso y reposar en una sosegada actividad. Es la hora de una oración sosegada y sin prisas, del retiro silencioso y discreto, de la paciencia callada y sufrida, del sereno y tranquilo atardecer, del agradecimiento generoso por tantos dones recibidos en el ejercicio de mi ministerio y del perdón humilde por mis faltas y pecados», reconoce.

«Presido la celebración de la eucaristía en la residencia de la Fundación Tobías; escribo algunos artículos para revistas y hago recensiones de libros; dirijo retiros y ejercicios espirituales; predico en triduos y novenas; leo reposadamente los documentos del Papa León XIV y los escritos de la Conferencia Episcopal Española; me gusta la lectura de textos de autores clásicos latinos y de los grandes poetas de la literatura española; paseo con regularidad», explica.

«Ante la hora de la muerte hago mía la recomendación de fray Luis de Granada: Quisiera yo agora aparejarme para el día de la cuenta que ya no puede estar lejos», recita.

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