El arzobispo monseñor Carlos Escribano, tras sus primeros meses en la Archidiócesis y mediante los decretos 213/2021 y 214/2021, ha abierto el proceso para la conformación de los consejos presbiteral y diocesano de pastoral. Se trata de dos órganos representativos y consultivos para el gobierno de la Archidiócesis. El primero, compuesto por representantes de los sacerdotes y el segundo, por miembros del laicado y de la vida religiosa.

La forma de designación de los miembros de ambos consejos es electiva por parte de los miembros de la demarcación territorial o la realidad diocesana que representan. Esta previsto que las elecciones se desarrollen entre el 5 y el 30 de abril próximos.

Además de los miembros electivos, ambos consejos tienen como miembros natos a los vicarios general y episcopales, rector del Seminario, director del CRETA, presidente del Cabildo y algunos otros.

A partir del 30 de abril, serán constituidos los nuevos consejos, que tendrán una duración de cinco años a partir de esa fecha.

Expresión de la corresponsabilidad

El Vaticano II recomienda vivamente el establecimiento del consejo pastoral en cada diócesis, al servicio de las necesidades de toda la Iglesia particular; que no está aparte, sino unido al obispo que lo preside; que ha de representar todos los estratos de la diócesis «clérigos, laicos, religiosos»; que es un órgano consultivo, que se reúne para presentar propuestas concretas.

Distinto de él, pero semejante en muchos sentidos, es el consejo presbiteral. Sus raíces están en la noción del Vaticano II de un único presbiterio formado por el obispo y los sacerdotes, la insistencia del concilio en la conveniencia de que el obispo busque consejo y asesoramiento y la invitación expresa a constituir un grupo o senado de sacerdotes que representen al presbiterio. También en este caso Pablo VI actuó con rapidez para dar aplicación jurídica a este deseo del concilio. En virtud de Ecclesiae sanctae se hizo obligatorio establecer un consejo presbiteral en cada diócesis.