Eduardo Riaza abordó en Teruel la falta de vocaciones científicas en el ciclo “Entre la tierra y el cielo”

Diócesis de Teruel y Albarracín
30 de abril de 2026

La Diócesis de Teruel y Albarracín acogió en la tarde de ayer, miércoles 29 de abril, una nueva sesión del ciclo cultural “Entre la tierra y el cielo”, una propuesta que busca tender puentes entre el saber científico, la reflexión humanista y la fe.

La conferencia, titulada «Algunos retos de la ciencia», fue impartida por el profesor de Física Eduardo Riaza Molina, quien ofreció una reflexión cercana y profunda a partir de sus más de cuarenta años de experiencia docente. En su intervención, comenzó agradeciendo la iniciativa del ciclo, destacando su valor como «una vuelta al espíritu del Renacimiento», donde todos los saberes dialogaban entre sí y contribuían a una comprensión más completa de la realidad.

Durante su exposición, el ponente centró su análisis en uno de los principales desafíos actuales: la escasez de vocaciones científicas. Riaza advirtió de que Europa atraviesa un momento delicado en este ámbito, no ya por la fuga de talentos —como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial—, sino por la creciente competencia internacional, especialmente de países asiáticos que aspiran a liderar los grandes proyectos de investigación. «Si Europa no reacciona, corre el riesgo de quedarse como un gran museo», señaló.

Frente a esta situación, subrayó la importancia de despertar la curiosidad y el asombro en los jóvenes, animándoles a «levantar la mirada más allá de las pantallas» y descubrir la belleza del universo. En este sentido, puso ejemplos inspiradores como los eclipses, los avances en exploración espacial o proyectos científicos cercanos, destacando el potencial del entorno turolense con iniciativas vinculadas al aeropuerto de Teruel o centros de investigación en Aragón.

El profesor insistió en el papel decisivo de la educación y, en particular, de los docentes, a quienes atribuyó la responsabilidad de abrir horizontes y motivar a los estudiantes. «Los alumnos consiguen las metas que se proponen sus profesores», afirmó, recordando que más allá de los recursos o actividades, es la pasión del educador la que verdaderamente enciende el interés por el conocimiento.

La conferencia también dejó espacio para reflexionar sobre cuestiones educativas más amplias, como la necesidad del esfuerzo, el acompañamiento personal y el fomento del pensamiento crítico. Asimismo, Riaza invitó a valorar el talento cercano, poniendo como ejemplo a jóvenes científicos con raíces turolenses que hoy desarrollan su labor en instituciones internacionales.

El encuentro concluyó con una invitación a contemplar el cielo, en coherencia con el espíritu del ciclo, recordando que la ciencia, lejos de alejar al ser humano de las grandes preguntas, puede ayudarle a profundizar en ellas.

Con esta sesión, el ciclo “Entre la tierra y el cielo” continúa consolidándose como un espacio de diálogo enriquecedor entre disciplinas, abierto a todos aquellos que buscan comprender mejor el mundo y su sentido.

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