Don Ángel pone voz a las heridas de la juventud: «Cristo ha cargado con vuestras cruces. No tenéis que poder con todo»

Ascen Lardiés
5 de abril de 2026

Bajo un sol radiante de Domingo de Pascua, Barbastro ha vivido el momento más culminante de la Semana Santa: la Procesión del Resucitado y el tradicional Encuentro Glorioso con su Madre, la Soledad de Gloria, en la Plaza del Mercado. La celebración, que ha congregado a numerosos fieles, ha culminado con una solemne eucaristía marcada por una homilía profundamente cercana y valiente del Obispo hacia los jóvenes.

En la iglesia de San Francisco, la sección de instrumentos de la Hermandad ha marcado este año el paso del Cristo Resucitado, portado a hombros por representantes de todas las cofradías. Tras él, los presidentes de las cofradías, sacerdotes de la Unidad Pastoral y el obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo, portado una representación de medallas cofrades. Cuando ya había pasado el puente peatonal, las puertas del templo se abrieron de nuevo para dar paso a la Virgen, con la sección de instrumentos de su cofradía, el Santo Sepulcro.

Por distintos itinerarios, ambos han alcanzado la Plaza del Mercado, donde el Resucitado se ha encontrado con Nuestra Señora de la Soledad. Ante la mirada de los presentes, la Virgen se ja despojado de sus ropajes de luto para lucir el blanco de la alegría, simbolizando la victoria sobre la muerte.

Una homilía al corazón de los jóvenes

Tras el Encuentro, se celebró la solemne eucaristía de la Resurrección del Señor, con participación de los fieles en la liturgia. Don Ángel comenzó la celebración pidiendo a unos y otros que gritaran «todos» y «juntos», evocando las enseñanzas de los papas Francisco y León XIV.

A continuación, el obispo ha dirigido su homilía especialmente a la juventud, basándose en las historias reales y «cruces» que los propios jóvenes de confirmación le habían compartido días atrás sin filtros. Así, ha enumerado con crudeza y empatía las realidades que pesan hoy a muchos jóvenes: la baja autoestima, la soledad rodeados de gente, la doble vida en redes sociales, las adicciones al alcohol, el juego o la pornografía, y las profundas heridas familiares. Incluso hizo mención a situaciones límite de jóvenes en protocolos de suicidio o aquellos que han confesado sentirse «un error de cálculo de sus padres».

Frente a estas realidades, el Obispo ha lanzado un mensaje de esperanza directa, porque Cristo ya ha cargado con esas cruces. Los problemas que «pesan de verdad» ya fueron puestos sobre los hombros de Cristo cuando se le dejó muerto en la cruz la noche anterior en esa misma plaza.

En este sentido, don Ángel ha explicado que resucitar no significa que desaparezcan los problemas, sino dejar de luchar solo y permitir que Dios cargue con la cruz. Porque la verdadera libertad no es la falta de límites o que todo vaya bien, sino saber que «no estás solo».

El mensaje final fue una invitación a la acción y a la confianza: «No tenéis que fingir que sois fuertes… Cristo ha muerto para levantaros por dentro». La homilía concluyó con un enérgico grito compartido con los fieles a través de un verso de Dámaso Alonso, pidiendo la presencia de Dios con «inmensa intensidad» y proclamando con fuerza el anuncio pascual: «¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado!».

Este artículo se ha leído 217 veces.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Compartir
WhatsApp
Email
Facebook
X (Twitter)
LinkedIn

Noticias relacionadas