«¿Habías pensado que cada vez que comulgas tú y tu vida se convierten en custodia? ¿Y que tú, con todos tus actos, lo que haces es manifestar a Dios»?, preguntó el obispo de Barbastro-Monzón, Ángel Pérez, en la solemne eucaristía del Corpus Christi en la Catedral de Barbastro. En una homilía especialmente dirigida a los niños y niñas de Primera Comunión, con quienes no dejo de dialogar, don Ángel recordó que «a veces vamos mendigamos amor cuando lo llevamos de serie en el corazón. Al amor no cuesta nada y cuando lo da uno se siente más feliz».

En la celebración, el obispo hizo un sencillo reconocimiento a Hugo y Jorge, jóvenes catequistas de la Unidad Pastoral de Barbastro, que dieron su testimonio acerca de esta experiencia de servicio tan positiva. Además, repartieron entre los niños unos pequeños pectorales que reproducen, a escala, la cruz del papa Francisco. Don Ángel se dirigió también a los catequistas, agradeciendo su labor, y a las familias presentes, recordándoles la importancia de asegurar ámbitos de formación adecuados para sus hijos.

El Santísimo volvió a procesionar por las calles de Barbastro

Tras la eucaristía, comenzó la procesión que recorrió el centro de la ciudad hasta la Plaza del Mercado, donde esperaba al Santísimo una alfombra elaborada por voluntarios. Tras la cruz procesional y los niños y niñas que han hecho la Primera Comunión, salieron los cofrades del Santísimo Sacramento, conocida popularmente como de la Minerva, precediendo al templete con la Custodia que empujaron padres y familiares de los niños. Tras ellos, cerraron el cortejo representantes de la Junta Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa, y el obispo, junto al moderador de la Unidad Pastoral, Joaquín Trujillo, el sacerdote diocesano Antonio Puértolas y un sacerdote llegado de Alcalá de Henares.