Día de Hispanoamérica «Caminamos juntos, compartimos alegría»

David López
1 de marzo de 2026
En la procesión de Santa Rosa de Lima, patrona de América y del barrio de Las Fuentes (Zaragoza)

Este domingo celebramos el Día de Hispanoamérica. La jornada, promovida por la Conferencia Episcopal Española bajo el lema «Caminamos juntos, compartimos alegría», nos invita a redescubrir que la Iglesia es un pueblo en camino, llamado a vivir la comunión y la misión con gozo.

Jubileo de Hispanoamérica. Zaragoza, 2025

Pero esta jornada no es solo memoria agradecida de los misioneros españoles que un día cruzaron el océano. Es también una llamada a reconocer algo que está sucediendo aquí y ahora, en nuestras parroquias: la misión ha vuelto a casa.

Evangelizadores “de vuelta”

En nuestras comunidades de Aragón hay cada vez más fieles procedentes de Hispanoamérica. Llegan por motivos laborales, familiares o sociales. Muchos llegan con incertidumbre. Y, sin embargo, traen consigo una fe viva, una experiencia eclesial intensa y una profunda conciencia de pertenencia.

Óscar Alejandro Carreño, sacerdote colombiano y párroco en la diócesis de Huesca, lo expresa con claridad: «Venimos quienes recibimos la fe que salió de aquí». Y añade: «Nos llevaron un gran regalo que todavía conservamos y que ahora queremos compartir de nuevo para revitalizar una fe que, en ocasiones, aquí parece ir disminuyendo».

No es una frase retórica. Es una constatación pastoral. Allí donde a veces percibimos cansancio o rutina, su presencia puede abrir preguntas nuevas y reavivar la esperanza.

En la parroquia de Santa Emerenciana (Teruel), David lo formula desde dentro, como experiencia personal: «La presencia de migrantes en nuestra parroquia no solo ha aportado dinamismo a la comunidad, sino que ha sido también para mí una auténtica experiencia de evangelización. En ellos descubro una fe más viva, un compromiso más firme con la comunidad y una alegría profunda, incluso en medio de las dificultades en las que viven».

El II Domingo de Adviento, tras la misa y rosario del primer domingo de mes, la Unidad Pastoral de Graus celebró una reunión con migrantes latinos para celebrar la Vigilia de la Inmaculada

La acogida que transforma

Esa riqueza solo se despliega cuando hay una acogida real. Juana y Denis recuerdan cómo llegaron a Santa Emerenciana: «El Párroco, Don José, nos ofreció una acogida que nunca olvidaremos… Nos sentimos en casa». A veces, la integración empieza así: con una bienvenida que no es trámite, sino hogar.

En Graus, el grupo de acogida ha dado un paso más: son los propios migrantes quienes se organizan para acompañar a quienes acaban de llegar, especialmente en lo laboral y en la primera orientación. Quien ya ha pasado por ese proceso puede acoger y orientar con una cercanía difícil de sustituir. No se trata solo de ayudar: se trata de reconocer capacidades y generar protagonismo.

En Zaragoza, la parroquia de Cristo Rey ha vivido un recorrido sostenido en el tiempo. Su párroco habla de una bendición que ha ido revitalizando poco a poco la comunidad; y explica que, aunque muchos continúan su camino, “se va quedando un pequeño resto creyente” que se forma, celebra y sirve, haciendo crecer la vida comunitaria.

También lo expresa, desde el corazón, Hernán, migrante venezolano: llegó con incertidumbre y encontró una comunidad que le devolvió la esperanza; hoy desea ofrecer su tiempo y sus dones para ayudar a otros: «Esta comunidad me ha dado hogar, y yo deseo contribuir a su misión con alegría y gratitud».

Iglesia que camina unida

El mensaje para esta jornada recuerda que la Iglesia no existe para sí misma, sino para anunciar con alegría la belleza del Evangelio a todos los hombres y en todos los lugares. Caminar juntos significa vivir una comunión dinámica, como pueblo de Dios en la historia.

 

Tal vez el Día de Hispanoamérica nos ayude a mirar con más atención lo que ya está ocurriendo en nuestras parroquias. No se trata solo de integrar a quienes llegan, sino de dejarnos evangelizar por ellos. De reconocer que la misión no tiene una sola dirección.

Hoy, en Aragón, muchos hermanos y hermanas hispanoamericanos no son únicamente destinatarios de nuestra pastoral. Son catequistas, voluntarios, animadores de grupos, jóvenes comprometidos, sacerdotes. Son parte activa de nuestras comunidades.

Celebrar esta jornada es agradecer la historia compartida y renovar un compromiso: ser parroquias donde nadie se sienta extranjero en la fe, donde la acogida sea real y donde la alegría del Evangelio circule en ambas direcciones.

Porque, verdaderamente, caminamos juntos. Y cuando caminamos juntos, la alegría se comparte

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