A pesar de todos los Trump que en el mundo son y de todos los fervorosos amantes del poder, del dinero, de la egolatría que son infinitos, incalculables. Y los que lo desean y se hacen amigos y se apegan a los que tienen el poder, el dinero… por si les caen algunas migajas.
A pesar de todas las guerras en las que mueren los inocentes. También mueren algunos de los amigos de la guerra que no están en despachos blindados desde los que montan ‘sus’ guerras’ y en las que no participan directamente. Los que están en despachos y siguen en sus blindados despachos y montan guerras en las que ellos no corren muchos riesgos de morir. Mueren, sobre todo, los que no las quieren, pero las sufren. Incluso mueren en ellas. Los que han montado las guerras siguen seguros en sus despachos presidenciales y adyacentes. Todos ellos “blindados”, por si se nos olvidaba.
A pesar de todo eso y más, ha llegado el TIEMPO DE PLENITUD.
Una plenitud distinta, auténticamente verdadera, plena. Ya realizada en Cristo como prenda y garantía para cada uno de nosotros, todos los seres humanos.
Una plenitud ya anunciada en 2 Pedro 3,13: “Pero, según su promesa, nosotros esperamos nuevos cielos y nueva tierra, en los que habite la justicia”.
Una plenitud que está presente y realizada en Cristo. Y anunciada y asegurada para cada uno de nosotros, en esperanza, por parte del Padre: “Esperanza que no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rom 5,5).
En esa ‘plenitud’, realizada en Cristo muerto y resucitado, y anunciada y asegurada para todos y cada uno de nosotros por parte de Dios Padre, siempre que la aceptemos libre y personalmente, vivimos ya cada uno de nosotros. Y toda persona de buena voluntad, corazón y vida, aunque no haya oído nunca hablar de Cristo.
Por eso, HA LLEGADO YA EL TIEMPO DE PLENITUD. EN ESE TIEMPO VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y EXISTIMOS.
ESE TIEMPO DE PLENITUD ES UNA PERSONA HUMANA Y DIVINA. CRISTO ES LA PLENITUD. Y si en Él VIVIMOS, NOS MOVEMOS Y EXISTIMOS, todos participamos ya de su PLENITUD. En prenda y en esperanza.
PARTICIPAMOS YA TODOS.
LOS QUE CREEMOS EN CRISTO SIN MÉRITO ALGUNO NUESTRO (Demos gracias al Padre por ello siempre y en todo lugar).
Y LOS QUE NO CREEN EN CRISTO porque nadie les ha hablado de Él o, libremente, no lo aceptan. (Demos gracias al Padre por esta libertad, don suyo, con ellos por su fe en la Transcendencia y por su vida).
Y LOS DE TODAS LAS RELIGIONES, PORQUE SU RELIGIÓN ES PARA ELLOS SU CAMINO DE SALVACIÓN. (Demos también con ellos gracias al Padre, que los ama y los salva).
Y, juntos todos, oremos por la fe de cada uno. De todos los seres humanos.
Para que profundicemos, avancemos. Para que nunca la perdamos.
Porque, CRISTIANO, “SI PIERDES LA FE, YA NO PUEDES PERDER MÁS” (David Broblewski. HERALDO DE ARAGON, 5 abril 2026).
Que CRISTO MUERTO Y RESUCITADO, en SU CELEBRACIÓN 2026, FORTALEZCA NUESTRA FE Y LA HAGA MÁS PRESENTE EN NUESTRA VIDA. CON LA ‘HUMILDE’ ESPERANZA Y CON EL AMOR ‘QUE NO PASA NUNCA”