Barbastro-Monzón impulsa una Pastoral de la Salud samaritana frente a la cultura de la anestesia

Ascen Lardiés
14 de abril de 2026

El pasado 11 de abril de 2026, el área de Pastoral de la Salud de Barbastro-Monzón celebró un encuentro formativo centrado en la necesidad de despertar la conciencia y el corazón ante el sufrimiento ajeno, con la participación de unas 75 personas. A través de tres ponencias complementarias, se abordó la misión del cristiano como un «buen samaritano» en un mundo marcado por el consumo, la innovación en los cuidados comunitarios y el misterio científico y de fe que rodea al manantial de Lourdes.

La jornada comenzó analizando cómo la sociedad actual vive sumergida en una «cultura de la anestesia», donde el consumismo y el bienestar material adormecen la conciencia y endurecen el corazón. Según expuso el sacerdote y capellán del Hospital, Omar Quilcaro, esta mentalidad reduce a la persona a un simple agente económico, promoviendo una «cultura del descarte» que invisibiliza a los más débiles.

Como respuesta, propuso la figura del buen samaritano como el camino para «despertar». La misión de la Iglesia debe ser la de un «hospital de campaña», donde se aprenda a mirar con compasión, acercarse sin juzgar y actuar con generosidad concreta hacia quienes sufren soledad o enfermedad.

En la segunda parte del encuentro se presentó el proyecto Ecopal, una iniciativa pionera en Aragón, con sedes en Fraga y Zaragoza, que busca transformar los cuidados paliativos en una tarea comunitaria. Bajo el lema «cuando la medicina no puede curar, la comunidad puede cuidar», este modelo utiliza «antenas» (vecinos, farmacias, parroquias) para detectar necesidades de personas en fase avanzada de enfermedad.

La hermana Mercedes García Hurtado y Natalia Fortón Soldevilla explicaron que este proyecto destaca cómo los cuidados paliativos no tratan solo de cómo morir, sino de cómo vivir con dignidad hasta el último momento. Se subrayó que la relación de ayuda es «un arte» y que el agente de pastoral debe ser una presencia que transforme, trabajando en equipo para que «nadie se pierda» en la soledad.

El encuentro concluyó con una profunda exposición, de la patóloga Rosa Oncíns, sobre el agua de Lourdes y el rigor científico con el que la Iglesia y el Comité Médico Internacional evalúan las curaciones. Se detallaron los siete requisitos estrictos para que una curación sea considerada milagro, destacando que, de miles de casos, solo 72 han sido reconocidos oficialmente como tales. Un aspecto llamativo fue la presentación de estudios sobre las propiedades del agua del manantial.

Además, no faltaron los testimonios de animadores de la Comunidad en el acompañamiento a ancianos, en sus domicilios o residencias, así como otras acciones en el ámbito de la trata de personas.

La jornada finalizó reforzando la idea de que la pastoral de la salud no es una tarea individual, sino una misión compartida que nace de una conversión del corazón para construir una comunidad más fraterna y abierta al mundo.

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