La polémica sobre la enseñanza religiosa escolar vuelve a estar servida. En el fondo, pienso que es un problema más de coyuntura política que de realidad social; al fin y al cabo, son muchos millones de padres y de alumnos los que, año tras año, eligen esta asignatura, tanto en los centros de confesionalidad católica como en los de titularidad pública. Es un tema redundante, sobre el que me gustaría hacer tres precisiones que considero significativas:

  1. La Declaración de los Derechos del Hombre del año 1948 especifica claramente que es un derecho de los padres el que sus hijos sean educados de acuerdo con sus propias convicciones. Por eso, hay clase de religión en todos los países de Europa, y en muchos de ellos es obligatoria. Este es un derecho recogido en nuestra Constitución de 1978. Deriva de preguntarnos por la finalidad de la escuela, que existe para ayudar a los padres en la complicada tarea de educar a sus hijos. Por lo tanto, la escuela es “propiedad” de los padres y no del Estado. A veces, puede existir la tentación por parte de algunos, de determinar lo que los alumnos deben pensar o sentir, por encima de lo que oyen o viven sus familias. Mientras, otros pensamos, que la escuela debe estar en función de las familias.
  2. Los contenidos de la Enseñanza Religiosa Escolar, son determinados por las diferentes confesiones religiosas, que tienen convenio, para ello, con el Estado Español; y esos currículos son publicados convenientemente en el Boletín Oficial del Estado, por lo que están al alcance de todos los ciudadanos. De la lectura de lo que a veces leo, parece que no conocen dichos objetivos pedagógicos, ni los materiales que se utilizan en clase de religión; no se puede dar opinión fundada, si es “de oídas”, o de lo que se ha visto en tal o cual película. Animo a pasarse por las aulas de religión, para que vean y oigan lo que allí se dice a los alumnos; es un ejercicio de fundamentación y de objetividad. Por su parte, la Conferencia Episcopal Española explicó sus planteamientos sobre el tema, en un documento de 1979 titulado “Orientaciones Pastorales sobre la Enseñanza Religiosa Escolar”. Cualquier persona puede acceder al mismo a través de la página web correspondiente.
  3. La clase de religión es voluntaria para los alumnos; a nadie se obliga a cursarla. En un mundo pedagógico, donde todos intentamos trabajar con los postulados de la tesis de las Inteligencias Múltiples del prof. Hardner, es fundamental que demos más posibilidades de elección a nuestros alumnos. Nuestro sistema educativo, obliga a que todos los alumnos estudien las mismas asignaturas; aunque ellos son, todos y cada uno, diferentes. Todos tienen que estudiar las mismas horas de Matemáticas o de Lengua, aunque a unos se les da mejor una materia u otra. A nadie se le ocurre escribir que no se imparta la Física o la Música, aunque sabemos que hay alumnos con dificultades para entender el movimiento armónico simple o de tocar correctamente la flauta. Sin embargo, se puede escribir que se suprima la clase de religión, a pesar de que es la única que es voluntaria. Pienso que es bueno que se deje a la gente elegir lo que quiera estudiar; eso es libertad.