Lo de “VIDA NUEVA” lo dejo para quienes van a trabajar de verdad en mejorar moralmente su vida. Y para mejorar también en las relaciones con todo: personas, naturaleza, ambientes en que vivimos, trabajamos o usamos. Como personas humanas. Como cristianos.
Decirlo o aplicárselo a uno mismo con la certeza de que no lo va a intentar, no deja de ser una hipócrita mentira.
Desear año “nuevo”, año “bueno”, pensando lo que se dice y saliendo del corazón, ayuda a quien se lo deseamos. Aunque parezca que no sirve de nada. Las buenas palabras sí que sirven para avanzar.
Cuando no salen del corazón, quizás sea mejor no decirlo. Ya hay más que suficiente hipocresía en el mundo. Aunque esta sea una hipocresía sin muchas consecuencias. Las hay muchísimo más graves. Y, sobre todo, desde las grandes alturas.
A quienes lo van a intentar, aunque no lo consigan, que no decaigan. Que no dejen de proponérselo nunca. Siempre que nos lo propongamos, seguro que avanzamos. Aunque sea un milímetro. Lo bueno es avanzar.
A mí me viene muy bien -y me lo recuerdo muchas veces- un texto bíblico -Palabra de Dios-. Solamente recordar no es suficiente. Claro. Pero es bueno y anima, sin duda.
Un texto que os recuerdo y os ofrezco -para que no tengáis que buscarlo ahora- como “regalo de reyes”.
“Como elegidos de Dios, santos y amados,
Revestíos de compasión entrañable,
bondad, humildad, mansedumbre, paciencia.
Sobrellevaos mutuamente
y perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro.
El Señor os ha perdonado, haced vosotros lo mismo.
Y, por encima de todo esto, el amor,
que es el vínculo de la unidad perfecta.
Que la paz de Cristo reine en vuestro corazón:
a ella habéis sido convocados en un solo cuerpo.
Sed también agradecidos.
La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza;
enseñaos unos a otros con toda sabiduría:
exhortaos mutuamente.
Cantad a Dios, dando gracias de corazón
Con salmos, himnos y cánticos inspirados.
Y todo lo que de palabra de obra realicéis,
sea todo en nombre de Jesús,
dando gracias a Dios Padre por medio de él”.
(Colosenses 3,12-17)
“Sed constantes en la oración;
que ella os mantenga en vela,
dando gracias a Dios.
orad al mismo tiempo por nosotros,
para que el Señor nos dé ocasión de predicar
y de exponer el misterio de Cristo
-por el cual estoy en la cárcel-.
Pedid que lo exponga como es debido.
Con los de fuera, proceded con tacto,
aprovechando las ocasiones.
Vuestra conversación sea siempre agradable,
-con su pizca de sal-
Sabiendo cómo tratar a cada uno”
(Colosenses, 4,2-6)
Pues eso: FELIZ Y CRISTIANO AÑO 2026