La archidiócesis de Zaragoza ha presentado este jueves, 17 de octubre, el retrato que ha realizado la pintora y monja Isabel Guerra al arzobispo monseñor Vicente Jiménez Zamora, donde le muestra como «pastor, guía y padre» y que también transmite, según ella, el alma del prelado, su «serenidad» y «seguridad».

Así lo ha manifestado en declaraciones a los medios de comunicación, recogidas por Europa Press, antes de participar en el acto de presentación, que ha tenido lugar ante más de 100 invitados en el Salón del Trono del Palacio Arzobispal, que forma parte del Alma Mater Museum, un espacio cuya reapertura se ha producido también este jueves tras haber sido sometido a una restauración del techo, el pintado de las paredes y la reordenación de los cuadros que luce.

Isabel Guerra ha sido la autora de los retratos de los últimos cuatro arzobispos de Zaragoza, D. Pedro Cantero, D. Elías Yanes, D. Manuel Ureña y ahora D. Vicente Jiménez, algo que ha considerado un «honor grande, un privilegio» porque supone «retratar al que es tu padre y pastor y eso es muy bonito para mí».

En el caso de monseñor Vicente Jiménez, la autora ha relatado que ha procurado transmitir «el alma y la personalidad» del prelado, del que ha resaltado su «serenidad» y «seguridad». «Está seguro de sus criterios y firme en sus convicciones», ya que también es esa la postura que adopta, que «no varía», con una mirada directa, que transmite «una claridad de mente extraordinaria», así como un «estar con paz y serenidad ante la vida», que «supongo que para un arzobispo de Zaragoza no siempre es fácil».

«Sabemos aquello en lo que cree, que lleva adelante y que está firmemente decidido a hacerlo», ha sintetizado Isabel Guerra, para comentar también que monseñor Vicente Jiménez tiene una expresión propia, que no cambia «y que es una facilidad grande para el pintor».

Asimismo, ha detallado que el cuadro muestra al prelado con su postura habitual, sonriente, con un fondo neutro en azules, para no distraer la atención. Aparece vestido con la indumentaria eclesiástica que le distingue como arzobispo, con el solideo -pequeño sombrero redondo de color morado que llevan los prelados- y la cruz pectoral.

Respecto a la técnica, ha comentado que es una pintura al óleo, para recordar que ella usa la espátula. A los fondos les ha dado una aportación de textura con arena.

Reflejo del alma 

Por su parte, el arzobispo se ha mostrado satisfecho del resultado, que ha dicho que es «primoroso». «Si el semblante es el reflejo del alma», en esta obra se retrata «mi persona y mi alma», ha afirmado, al tiempo que se ha mostrado «sinceramente agradecido» con la autora.

Monseñor Jiménez ha recordado que Isabel Guerra, además de retratar a los últimos cuatro arzobispos de Zaragoza, también ha pintado a todos los presidentes de la Conferencia Episcopal Española, cuadros que están en la antesala del Aula Magna de la CEE, y acaba de pintar al Papa Francisco, sentado en su sillón blanco, junto a un guardia suizo que le hace de escolta.

De ella, ha dicho que «es una mujer que, dentro del claustro, es una ventana abierta al mundo, una celda donde cabe el mundo porque en su corazón y en su cabeza y en sus manos cabe el mundo; ella desde lo natural quiere ser reflejo de lo divino en lo cotidiano», ha glosado.

Apuesta por el arte y la cultura  

A través de Alma Mater Museum, el Arzobispado de Zaragoza pone al servicio de la sociedad una oferta de actividades que convierten al museo en un espacio, referente en España, de diálogo y construcción personal.

Además de las visitas guiadas, ginkanas y talleres infantiles, Alma Mater cuenta en su programación con más de 80 actividades, entre las que figuran talleres en familia, talleres para adultos, visitas panorámicas por la rivera, y una línea de actividades específicas que se enmarcan dentro del proyecto Resiliarte, ideadas para personas en riesgo de exclusión social por tener limitaciones físicas, psíquicas o sociales.

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