Tenemos que dar gracias a Dios por conseguir que esta obra tan apasionante siga firme después de 25 años. No hubiera sido posible si el Espíritu Santa no nos hubiera guiado. También agradecemos a todas las personas, que no nos han dejado solas y que con su ayuda, mediante el voluntariado, sus aportaciones o con sus oraciones, han conseguido que esta casa cuna siga adelante. 

Siempre hemos podido resolver nuestros problemas, aunque no han sido pocos ni fáciles, pues las mujeres a las que atendemos, la vida no se lo ha puesto nada fácil. Nacer en una familia desestructurada, no contar con el apoyo de unos padres, una pareja… Te convierte en una persona vulnerable, si a esto le sumamos la llegada de un niño, sin disponer de apoyo, recursos e incluso una vivienda, la situación es insostenible. Y a esto nos dedicamos: a dar un hogar a estas madres, una compañía, alguien en las que apoyarse para conseguir una estabilidad y una seguridad. 

Todo comenzó en un pequeño piso en Santa Isabel, al poco tiempo alquilamos otro pisito en la misma calle y todo se nos iba quedando pequeño, pasamos a Valdefierro (propiedad de los Padres Capuchinos), ya éramos una gran familia, aún así necesitamos alquilar pisos para poder atender a todos los casos que nos llegaban. Un ambiente agradable, fueron cinco años inolvidables. Los Padres Capuchinos vieron la necesidad y al disponer de un ala del convento sin utilizar, se acordó con ellos el cambio y la verdad, que ha sido muy positivo pues aquí llevamos los últimos quince años y con la misma pasión del primer día. 25 años, con una gran casa y un equipo vocacional y entregado. Con más de 40 voluntarios, en guardería, cocina, banco de alimentos, ropero, psicología, talleres. 

Hemos tenido casos complicados y hemos tenido que respirar hondo, cerrar los ojos para seguir. Pero al final, nos quedamos con las cosas buenas: hemos dado pero más hemos recibido. Niños nacidos en la casa comulgan esta primavera, merendamos con los novios de chicas que nacieron aquí, las mamás tienen sus trabajos, sus propios hogares y son felices. Y pensar que una de sus opciones era el aborto y que lo rechazaron, nos reafirma que si quieren, pueden. 

Vivir las situaciones que últimamente nos han tocado, sentir que esta casa es necesaria y que puede ayudar a muchas madres, nos hace sentir que hacemos algo. 

Por eso, la importancia de celebrar estos 25 años. Queremos dar las gracias a todas las personas que nos ayudan y a Nuestra Virgen del Pilar con la celebración del bautizo de algunos de nuestros niños, que será el 25 de Marzo a las 19.00 horas en la Basílica, presidido por nuestro arzobispo Carlos Escribano. 

25 años con un broche de oro: el bautizo de nuestros niños nacidos en Ainkaren, con sus valientes madres que dieron un SÍ A LA VIDA.  

Casa Cuna Ainkaren