El Señor en su Divina Providencia ha llamado ya a su Gloria a su servidor Benedicto XVI.

Nos supone dolor y tristeza su partida. Durante casi 8 años (2005-2013) como sucesor de Pedro presidió en la caridad a la Iglesia. Muchos son los servicios que ha prestado, iniciados ya como asesor del Concilio Vaticano II (1962-1965), como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe desde el año 1981 y luego como Papa en 2005. Como el gran teólogo que era aportó mucha riqueza al saber teológico de la Iglesia y siendo Papa lo hizo a través de sus predicaciones, encíclicas y otros escritos. Todo esto supo vivirlo con humildad y sencillez, cualidades con las
que gobernó a la Iglesia. Su renuncia al pontificado fue un gesto de generosidad y de amor al Pueblo de Dios.

Junto a este pesar por su partida, quiero expresar mi agradecimiento a Dios por esa entrega total con la que vivió toda su vida en favor de la Iglesia “este humilde servidor de la Viña del Señor” como él mismo se definió cuando fue elegido Papa. Su testimonio de verdad y amor es el gran legado que nos deja en su pontificado.

Os animo a todos los fieles de la Iglesia de Tarazona a que elevemos oraciones y súplicas al Padre Bueno por nuestro querido Benedicto XVI, por su eterno descanso y, también, por nuestra Iglesia Universal, para que, guiada por el Papa Francisco, siga siendo fiel al encargo evangelizador que nos dejó nuestro Maestro Jesús.

Como diócesis os invito a todos a que participéis en la Eucaristía funeral que tendremos el día 9 de enero en la catedral de Tarazona a las 19,00, y otra en Calatayud el día 10 de enero en la Basílica del Santo Sepulcro a las 19,30.

  • Vicente Rebollo Mozos,
    Obispo de Tarazona