Algayón renueva su profunda devoción a santa Rita de Casia entre rosas, gratitud e historia

Ascen Lardiés
26 de mayo de 2026

La localidad literana de Algayón vivió sus fiestas en honor a santa Rita de Casia, a las que se sumó el obispo, Mons. Ángel Pérez Pueyo, que celebró la eucaristía en la iglesia del pueblo. Para comprender el arraigo de esta santa en Algayón hay que viajar hasta el 22 de mayo de 1955. Aquel día, lo que pudo haber sido una tragedia se convirtió en el motivo de una gratitud eterna. Mientras los niños y niñas del pueblo se encontraban en la escuela, un extraño ruido alertó a la maestra, quien reaccionó con rapidez haciendo salir a todo el alumnado al exterior. Apenas unos instantes después, el tejado del colegio se derrumbó por completo.

Al comprobar que todos los pequeños estaban a salvo, el pueblo entero atribuyó su protección a la intercesión de santa Rita. Desde entonces, cada 22 de mayo, Algayón se vuelca con fervor para dar gracias a su protectora, una devoción que se mantiene más viva que nunca setenta y un años después.

La celebración de este año volvió a cumplir con su costumbre más singular y emotiva. Los vecinos acuden a la iglesia cargados de flores, rosas sobre todo, que son bendecidas durante la eucaristía. Sin embargo, a diferencia de otros lugares, en Algayón muchas de estas rosas regresan a los hogares de quienes las llevan para secarlas con mimo. Posteriormente, estos pétalos y rosas secas se reparten con cariño entre hijos, amigos y seres queridos como un símbolo de protección, salud y afecto. Una curiosa y entrañable muestra de fe compartida que sigue sorprendiendo y conmoviendo a partes iguales.

Santa Rita, la auténtica «influencer» de la bondad

Durante la homilía, don Ángel presentó a Santa Rita bajo una perspectiva sorprendentemente actual, definiéndola como una auténtica «influencer». Sin embargo, se matizó que lejos del «postureo», los filtros o las apariencias de la sociedad digital, Rita de Casia transformó el mundo real porque dejó una huella profunda a través del perdón, la paz y la capacidad de transformar el sufrimiento en amor.

La predicación desgranó las duras pruebas que marcaron la biografía de la santa italiana, quien padeció sufrimientos en su matrimonio, conflictos familiares y la pérdida de su esposo y sus hijos. Lejos de endurecer su corazón o volverse una persona amarga, se destacó su decisión revolucionaria de seguir amando y sembrando ternura donde otros hubieran respondido con resentimiento.

El perdón ocupó un lugar central en la reflexión dirigida a los fieles de Algayón. Se recordó que guardar rencor es «como beber veneno esperando que el otro se muera» y se invitó a los asistentes a no permitir que las heridas del pasado -como los conflictos familiares o las decepciones- tengan la última palabra en sus vidas.

Conocida popularmente como la «santa de los imposibles» , la festividad también sirvió para infundir aliento a quienes atraviesan situaciones difíciles, tales como la enfermedad, la soledad o las preocupaciones económicas. En este sentido, se recordó el gran símbolo de la santa: la rosa que florece en el invierno, como señal de que Dios siempre puede hacer brotar la vida y la gracia en medio del frío de las dificultades.

La celebración concluyó con una vibrante invitación a toda la localidad para recoger el testigo de santa Rita y convertirse en «influencers de la bondad»: personas capaces de unir, perdonar, acompañar y transmitir luz en un mundo que ya tiene demasiado ruido.

 

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