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La delegada de Caridad de Barbastro-Monzón despide un curso marcado por la «actitud samaritana» y el compromiso diocesano

Ascen Lardiés
22 de julio de 2026

Al concluir el curso pastoral, la delegada de Caridad de la Diócesis de Barbastro-Monzón, la religiosa Julia Lirios Tormo, ha realizado un balance positivo de la labor realizada, destacando los numerosos signos de la «presencia de la ternura de Dios» que se han manifestado a través de las distintas entidades y personas de la comunidad. El objetivo de este año, explica, ha sido crecer en la capacidad de acercarse a las realidades «dolientes», implicándose y acompañando a cada persona en su situación de vulnerabilidad, siguiendo el modelo de Jesús.

La delegada ha subrayado la labor de la Pastoral de la Salud y la Hospitalidad de Lourdes, que ofrecen cercanía a enfermos, ancianos y personas que sufren soledad. Este esfuerzo se ve respaldado por un voluntariado creciente que se acerca a residencias y domicilios para ofrecer escucha y calidez. En este sentido, ha agradecido la implicación de los jóvenes Scouts, el papel fundamental de las mujeres, la dedicación de los sacerdotes en el Hospital de Barbastro, y la labor de entidades como Frater —descrita como un «hogar de Betania»— y Vida Ascendente, que fomenta la amistad y la fe entre los mayores.

Como estructura principal de la caridad diocesana, la labor de Cáritas Barbastro-Monzón arroja cifras que reflejan la magnitud de su acción social. Así, durante el curso pasado más de 6.000 personas han sido acompañadas en servicios de acogida y la atención ha llegado a más de 1.000 niños y jóvenes. Por otro lado, se ha dado apoyo a 700 personas en ámbitos de discapacidad, empleo y formación, logrando un alto porcentaje de inserción laboral.

Sor Julia ha destacado también el trabajo especializado del grupo de trata de personas en la Cruz Blanca de Fraga y la atención integral a 160 migrantes, especialmente a través del proyecto de «las casitas» en Fraga y programas de alfabetización en toda la diócesis.

La solidaridad diocesana también se extiende fuera de nuestras fronteras a través, por ejemplo, de Manos Unidas, que trabaja en la sensibilización y el desarrollo internacional. Este año su labor se ha centrado en el proyecto de  Mejora de la calidad de vida de colectivos marginados en Guntur y Planadu (India), que beneficiará directamente a 532 personas de colectivos marginados.

La delegada ha recordado que la caridad no es algo «para unos cuantos», sino que es «esencial y distintivo del cristiano». De cara al futuro, la Diócesis prevé que esta realidad de servicio se vea «muy fortalecida» con la celebración del Jubileo por el aniversario de la muerte de San Ramón. La figura del antiguo obispo, recordado por priorizar la dignidad humana, amar la paz y ser un gran integrador de la diversidad, servirá de inspiración para seguir creciendo como una «iglesia comprometida».

 

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