La iglesia de San Martín de Tours, situada en la localidad zaragozana de Uncastillo, ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Monumento por el Gobierno de Aragón, conforme a la Ley del Patrimonio Cultural Aragonés. La decisión fue aprobada esta semana por el Consejo de Gobierno autonómico, culminando así un procedimiento iniciado en julio de 2025 por la Dirección General de Patrimonio Cultural.

El templo, actualmente desacralizado, alberga desde 1999 el Centro de Interpretación de Arte Sacro del Prepirineo, un espacio en el que se conservan y exponen retablos, esculturas y diversos objetos litúrgicos procedentes de Uncastillo y de otras parroquias de la Diócesis de Jaca.
Un templo de origen románico
Los primeros documentos conocidos que mencionan la iglesia datan de mediados del siglo XII. En concreto, se conservan referencias a permutas de fincas entre los clérigos de Santa María de Uncastillo y los de San Martín en los años 1155 y 1161. Sin embargo, diversos elementos arquitectónicos y escultóricos permiten situar el origen del edificio en una época anterior.
Entre esos indicios destacan la portada sur y el tímpano de acceso a la torre, rasgos que apuntan a una construcción románica levantada entre finales del siglo XI y comienzos del XII, en fechas cercanas a las de la construcción de la Catedral de Jaca, una de las grandes referencias del románico aragonés.
A lo largo de los siglos, el edificio fue experimentando distintas transformaciones arquitectónicas hasta el siglo XVIII. Su primer claustro está documentado en 1264. Además, la iglesia tuvo relevancia institucional y eclesial, ya que fue capilla real hasta el año 1250, cuando el rey Pedro III la cedió al obispo de Pamplona.
Restauración y conservación patrimonial
En 1969 comenzó un importante proceso de restauración dirigido por el arquitecto Francisco Pons Sorolla, intervención que se prolongó durante buena parte de la década siguiente. Aquellos trabajos supusieron, entre otras actuaciones, el derribo de la sacristía y la recuperación de distintos elementos del conjunto histórico.
Con esta declaración como Bien de Interés Cultural, el Gobierno de Aragón reconoce oficialmente el valor histórico, artístico y patrimonial de uno de los templos más singulares del románico aragonés y refuerza su protección y conservación para las generaciones futuras.