Carta del Arzobispo de Zaragoza: Con la mirada puesta en el Servicio Pastoral de la Vocación

Carlos Escribano Subías
13 de febrero de 2026

Fruto del Congreso nacional de las Vocaciones que celebramos el pasado año en Madrid, seguimos valorando en nuestra diócesis la puesta en marcha del Servicio Pastoral de la Vocación. Este servicio no pretende ser tan solo una estructura organizativa; es mucho más, es un proyecto de comunión nacido de las propuestas de la Conferencia Episcopal con un objetivo ambicioso: lograr que cada cristiano, desde su bautismo, descubra que su vida es, en esencia, una vocación.

Durante décadas, la pastoral vocacional se percibió como una tarea casi exclusiva de los seminarios o congregaciones religiosas, enfocada primordialmente en el sacerdocio o a la vida consagrada. Hoy, el paradigma ha cambiado. La Iglesia propone un sentido amplio de la vocación, donde todas las situaciones de vida cristiana —laical, matrimonial, consagrada, misionera y sacerdotal—, partiendo de un origen bautismal común, se entrelazan.

Este proyecto se despliega en dos niveles complementarios que buscan organizar el alma vocacional del Pueblo de Dios:  por un lado, a nivel nacional, buscando sembrar una cultura vocacional en todas las diócesis. El punto de partida es el don del bautismo y la meta compartida es la llamada universal a la santidad. Por otro lado, desde el impulso del Congreso nacional de las Vocaciones, se insta a que cada Iglesia particular reproduzca este servicio. La idea es que se genere un nuevo Servicio de Pastoral de la Vocación que actúe como un eje coordinador, integrando a todas las realidades eclesiales para que niños, jóvenes y adultos se planteen seriamente la pregunta: «¿Para quién soy yo?».

Al ser un proyecto transversal, el Servicio de Pastoral de la Vocación se nutre de la colaboración de diversas realidades que integran la pastoral diocesana: familias, jóvenes, misiones, clero y vida consagrada y las respectivas Delegaciones diocesanas que les atienden. También parroquias, movimientos y asociaciones laicales, colegios y catecumenados. El objetivo es claro: aunar esfuerzos para que la llamada vocacional no se pierda en departamentos estancos, sino que fluya en todas las acciones pastorales de la diócesis.

¿Qué busca conseguir este nuevo enfoque? El Servicio de Pastoral de la Vocación se asienta sobre cuatro ejes fundamentales: en primer lugar crear puentes entre personas, instituciones y delegaciones para trabajar con una visión compartida. En segundo lugar, lograr que la pregunta por la vocación esté presente en cualquier actividad pastoral, no solo en eventos específicos. Tercero, promover un ambiente donde se valore la vida como un don y una respuesta a Dios. Y finalmente, fomentar espacios de oración, reflexión y discernimiento para ayudar a cada persona a encontrar su camino específico.

El Servicio de Pastoral de la Vocación es una invitación a redescubrir que nadie camina solo en su búsqueda de sentido. Es un esfuerzo comunitario para que la Iglesia diocesana sea un espacio donde cada persona pueda escuchar, con claridad, la llamada a la santidad que nace en su bautismo y pueda responder con generosidad y compromiso de vida: ¿Para quién soy yo? Seguimos caminando y ayudando desde la Iglesia diocesana a buscar la respuesta que cada uno debe encontrar. 

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