Manos Unidas Huesca presenta su nueva campaña contra el hambre

Miguel Barluenga
4 de febrero de 2026

Manos Unidas Huesca presentó este miércoles 4 de febrero su campaña número 67, bajo el lema ‘Declara la guerra al hambre’, en un acto celebrado en el Salón Azul del Casino de Huesca en el que el obispo de Huesca, el padre Pedro Aguado Cuesta, acompañó a la presidenta delegada de Manos Unidas, Rosa Tenas, y al sacerdote y misionero Carmelo Pérez-Aradros, que contó su experiencia de 30 años en Zimbabue.

En esta ocasión, la campaña en Huesca se centra en el proyecto “Apoyo a la alimentación básica de la zona rural de Gikongoro, en Ruanda (África Central)”, con un presupuesto total de 70.196 euros, de los que Manos Unidas asume el 80 % (56.338 euros), mientras que el resto será aportado por la entidad local socia y la propia población beneficiaria.

El proyecto se desarrolla en una zona rural caracterizada por colinas superpobladas y una agricultura de subsistencia muy vulnerable al cambio climático. Está dirigido a 5.663 beneficiarios directos, campesinos cultivadores que podrán acceder a semillas de patata de calidad, a menor precio y en cantidad suficiente en el plazo de un año. Además, se formarán 18 comités de 40 personas en técnicas agrícolas mejoradas, que transmitirán estos conocimientos al conjunto de la comunidad, alcanzando así a 28.315 beneficiarios indirectos.

Durante el acto, el obispo de Huesca, monseñor Pedro Aguado Cuesta, subrayó que la campaña se enmarca en un contexto mundial marcado por numerosos conflictos, pero también por un gran esfuerzo colectivo en favor de la paz. “La paz que necesitamos es aquella que combate la exclusión, que promueve los derechos económicos y culturales. En esa página es en la que estamos trabajando”, afirmó.

El obispo destacó especialmente la situación de Ruanda, país que ocupa el puesto 160 de 193 en el índice de desarrollo humano, y la realidad concreta de la comarca de Gikongoro, donde la población vive fundamentalmente de la agricultura en condiciones muy precarias. “Este proyecto quiere contribuir al derecho a una alimentación de calidad para esta población, ayudando a producir buenas semillas, mejorar los métodos de trabajo y garantizar alimentos tanto para el consumo como para la comercialización”, explicó.

El proyecto contempla la construcción de un invernadero, la adquisición de equipamientos adecuados y un importante programa formativo para los agricultores. “Con una inversión de alrededor de 70.000 euros se puede cambiar la vida de miles de personas. Calculamos que en torno a 30.000 personas podrán vivir de un modo diferente si este proyecto funciona”, señaló monseñor Aguado.

En su intervención, el obispo compartió también una experiencia personal vivida en Camerún, donde conoció a un maestro que, tras haber sido beneficiario de un proyecto de Manos Unidas en su infancia, ahora dedicaba su vida a educar a otros niños. “Estos niños pueden cambiar el mundo porque se han sentido amados. Ahí es donde se entiende de verdad el trabajo de Manos Unidas”, concluyó.

Dentro del calendario de la campaña, el viernes 6 de febrero se celebrará el Día del Ayuno Voluntario, con una mesa informativa en la Plaza de Navarra de 11:00 h. a 13:00 h., y el domingo 8 de febrero tendrá lugar la Jornada Nacional de Manos Unidas, cuyas colectas se destinarán íntegramente a esta organización.

Manos Unidas Huesca invita a toda la comunidad diocesana a colaborar a través de donativos, mediante el número de cuenta en Ibercaja (ES66 2085 2066 6403 0008 5991), el Bizum 08768, o seleccionando Manos Unidas Huesca en la pestaña de ONGs. La implicación solidaria permitirá hacer posible un proyecto que aspira a mejorar de forma real y duradera la vida de miles de personas en Gikongoro.

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