1 m2 contra la basuraleza

  • Basuraleza son los residuos generados por el ser humano y abandonados en la naturaleza.
  • Todos descubrimos la basuraleza en nuestros paseos por el campo, por los caminos y carreteras, por las calles que pisamos todos los días.
  • Su impacto negativo está claro y los culpables, también: nosotros mismos, cada vez que arrojamos basura a la naturaleza.
  • Interioricemos que la lucha por un entorno limpio empieza por mí, por ti, por nosotros.
  • El tiempo de la solución será largo, pero comenzando ya

Este es, más o menos, el resumen de mi artículo de la semana pasada: BASURALEZA. Una palabra que suena bien y no es complicada. Nos ayuda, si la pensamos un poco, a decidirnos a comenzar ¡ya!, aunque el tiempo de la solución será largo. Incluso podemos pensar que no desaparecerá nunca del todo y que siempre, por tanto, tendremos que seguir trabajando nosotros y las futuras generaciones sin desanimarnos. La basuraleza la tendremos siempre con nosotros y podremos luchar contra ella siempre que queramos (aplicando, con perdón, las palabras de Jesús sobre los pobres en Mc 14,7; Mt 26,11; Jn 12,8). No para justificar nuestro desinterés, sino para todo lo contrario: seguir empeñados con causa para intensificar nuestro compromiso luchando contra ella. Comenzar ¡ya!, primero de todo no aumentando la basuraleza.

Presento una iniciativa encontrada en las mismas fuentes de la semana pasada[1].  Lo hago como ejemplo que puede estimular nuestra imaginación y compromiso. El 12 de junio se celebró, por quinta vez, “1 m² contra la basuraleza”, una jornada de concienciación y recogida de residuos contaminantes de los espacios naturales. Una toma de conciencia a la que estamos llamados todos los ciudadanos. Esta iniciativa, bienvenida y presentada como campaña de sensibilización, la podemos acoger y realizar cualquier día en familia, en el barrio, en la ciudad, grupo de amigos, colegios… Programada y llevada a cabo en fechas fijas. Sé que ya lo están haciendo en varios lugares.

Es algo tan sencillo como elegir crear un punto de limpieza en cualquier espacio natural ‘basuralizado” por las personas, recoger toda la basura contaminante que encontremos y depositarla en contenedores o en cualquier “Punto Limpio” de nuestros pueblos y ciudades. Lo de 1 m², claro, es un dato concreto y simbólico. Es una invitación a que nos detengamos un momento y pensemos lo que conseguiríamos si cada uno de nosotros se comprometiera a mantener limpio su ‘metro cuadrado’ y los ‘metros cuadrados’ cercanos. Es quizás el mejor modo, al alcance de casi todos, de ir creando nuevas conciencias a nuestro alrededor.

Casi un 50% de la ciudadanía cree que la contaminación en la naturaleza es uno de los problemas más preocupantes del medio ambiente. Dato positivo de que ya estamos tomándonos en serio el tema, el problema. Por eso, cualquier iniciativa de participación ciudadana en el cuidado de los espacios naturales es algo totalmente positivo para la población y un modo de concienciarnos de que juntos podemos ser parte de la solución de este gran problema ambiental.

Juntos y comenzando en la familia, en el colegio, en el trabajo, en las fiestas y celebraciones compartidas, entre amigos, en televisión, prensa y radio, incluida una propaganda honesta y no consumista. Sólo desde una educación en el dato elemental de que todos formamos parte de la misma naturaleza, nuestra casa común, podremos ir consiguiendo una sociedad comprometida con la conservación de la naturaleza y de su biodiversidad. Sin olvidarnos de los servidores públicos que deben velar por la limpieza de papeleras, contenedores… y por la multiplicación de puntos de limpieza en lugares públicos, turísticos o parques naturales. Y, como anécdota concreta, no viene mal recordar lo que, con cierto humor e ironía, decíamos hace tiempo que las papeleras públicas no son esos recipientes en los que se echa la basura… a su alrededor.

No olvidemos de que todo comienza porque todos nos concienciemos, creamos de verdad en el desastre que supone la basuraleza. Quiero terminar hoy, en un tema interminable, con un aspecto más que preocupante: el impacto de la basuraleza sobre la vida silvestre que es uno de los campos mejor analizados hasta la fecha, especialmente en el medio marino. En 2016, ya se empezaba a estimar por encima de las 1.400 especies marinas y acuáticas afectadas con la basuraleza y que el 90% de las aves marinas han ingerido plástico y que, de seguir así, el número llegará al 99% en 2050. Y parecido en el pescado que comemos.

Y con las grandes empresas que tanto contaminan y destrozan la naturaleza, ¿qué podemos hacer nosotros? Pues sencillamente luchar contra la basuraleza, no consumir productos contaminantes y consumir menos. Desde abajo, aunque sea más tarde que pronto, se llegará a los políticos y grandes empresas y empresarios.

Por eso “es muy noble asumir el deber de cuidar la creación con pequeñas acciones cotidianas, y es maravilloso que la educación sea capaz de motivarlas hasta conformar un estilo de vida… El hecho de reutilizar algo en lugar de desecharlo rápidamente, a partir de profundas motivaciones, puede ser un acto de amor que exprese nuestra propia dignidad”. Y una sugerencia final: si no lo hemos hecho todavía, leamos la encíclica del papa Francisco LAUDATO SI’, de cuyo número 211 está tomada la cita anterior. Si ya la hemos leído, volvamos a hacerlo. No nos hará ningún daño ni perder el tiempo. Como tampoco acercarnos a su otra gran encíclica FRATELLI TUTTI.


[1] www.proyectolibera.org