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«Una Iglesia que acompaña: 107 adultos recibirán los sacramentos de iniciación cristiana en Zaragoza»

David López
8 de mayo de 2026

La parroquia de Santa Rita acogerá el próximo sábado 9 de mayo, a las 19.00 horas, una de las celebraciones más significativas del curso pastoral en la Archidiócesis de Zaragoza. Un total de 107 adultos recibirán los sacramentos de iniciación cristiana en una celebración diocesana que pone rostro a uno de los grandes desafíos -y también esperanzas- de la Iglesia actual: la evangelización y el acompañamiento en la fe de los adultos.

Foto de archivo de la celebración del 24 de mayo de 2025 en El Pilar

La celebración, coordinada por la Delegación Episcopal de Catequesis, reunirá a personas procedentes de numerosas parroquias de la diócesis. De ellas, 43 recibirán el Bautismo, la Primera Comunión y la Confirmación, mientras que otras 64 recibirán el sacramento de la Confirmación.

Lola Ros, miembro del equipo diocesano que coordina el catecumenado bautismal en Zaragoza, reconoce que las cifras de este año han sorprendido incluso a los propios responsables: «Este año ha sido un boom porque prácticamente dobla el número de personas que lo han solicitado otros años».

Lejos de interpretaciones triunfalistas, Ros invita, sin embargo, a mirar el fenómeno con profundidad pastoral. «Yo no diría que estamos en un renacimiento», explica, recordando que «todo cristiano tiene derecho a que se le acompañe en la fe hasta el final de su vida». Y añade cuál es la verdadera cuestión de fondo: «El test es si estas personas van a seguir viviendo su fe cristiana integradas en una comunidad cristiana».

Un catecumenado con largo recorrido

La Archidiócesis de Zaragoza lleva ya 17 años desarrollando este itinerario catequético para adultos. La preparación se realiza en pequeños grupos repartidos por distintas comunidades, adaptándose especialmente a las posibilidades laborales y familiares de los participantes, que en su mayoría tienen entre 25 y 40 años.

«Han hecho todo un curso de catequesis, todo un curso de preparación y la verdad es que están muy contentos de incorporarse a la vida de la comunidad cristiana», explica Ros.

Los participantes proceden de parroquias muy diversas: Santa Rita, San Gil, San Antonio, Santa Engracia, San Miguel, El Rosario, La Coronación o incluso comunidades de fuera de la capital, como Andorra.

La formación se apoya en el material «Cristianos», una síntesis de fe para adultos elaborada por el propio equipo diocesano y utilizada desde hace años como base para el diálogo catequético sobre los grandes núcleos de la fe cristiana: Cristología, Espíritu Santo, Iglesia, sacramentos o moral.

Una llamada a las comunidades cristianas

Entre los participantes hay perfiles muy distintos. Algunos llegan tras un largo proceso personal de búsqueda; otros son personas procedentes de Latinoamérica que encuentran en las parroquias espacios de acogida y acompañamiento. «La gama está abiertísima», resume Lola Ros.

Precisamente por ello, una de las principales preocupaciones del equipo diocesano es la continuidad de estos procesos una vez recibidos los sacramentos. «Nuestra gran preocupación es la continuidad», afirma Ros, que lanza una llamada directa a las parroquias y comunidades cristianas para acoger y acompañar a estos nuevos cristianos adultos.

«Es muy importante que en las comunidades cristianas contemplemos la posibilidad de tener grupos de profundización en la fe de adultos para que puedan acoger a todas estas personas y acompañar su proceso en la fe», señala.

La responsable diocesana insiste además en la necesidad de crecer en una cultura del acompañamiento personal y comunitario: «Tenemos que aprender a ofrecer el acompañamiento en la fe de todas estas personas que están por nuestras comunidades pero que a lo mejor no acaban de cristalizar».

Necesidad de nuevos catequistas

La celebración del próximo sábado pone también de relieve otro reto importante para la Iglesia diocesana: el relevo generacional entre los catequistas.

«Necesitamos catequistas con gancho, con ganas y sobre todo que ellos hayan hecho un proceso personal de fe», afirma Lola Ros, quien reconoce que muchos de los actuales acompañantes llevan años sosteniendo estos procesos y pertenecen ya a generaciones mayores.

La celebración del sábado será presidida en clave diocesana y constituye uno de los signos más visibles de una realidad silenciosa pero creciente: adultos que, en medio de una sociedad secularizada, siguen llamando a la puerta de la Iglesia buscando sentido, comunidad y una experiencia de fe.

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