Un grupo de chicos y chicas de 3º de la ESO del Colegio Las Viñas realizaron el camino de Santiago

Dicen que ahora los jóvenes no saben de esfuerzo, que quieren las cosas aquí y ahora, que solo piensan en la fiesta y poco en el prójimo… pero una pequeña expedición de 3.º de la ESO del Colegio Las Viñas ha demostrado que la juventud no es nada de eso.

Ya sabían que hacer el Camino de Santiago sería duro pero lo que no intuían era el aprendizaje que se han llevado. Cada paso dado supuso una lección en sí misma, tuvieron que poner a prueba su fortaleza física pues había momentos en los que avanzar bajo la lluvia y subir cuestas con ampollas en los pies no fue tarea fácil.

Sin embargo, fue inspirador verlos descubrir el valor del esfuerzo individual y el colectivo, la forma en la que se animaban los unos a los otros fortaleciendo lazos de amistad y compañerismo con gente con la que apenas habían hablado durante el curso y, sin embargo, han llegado a forjar amistades que seguro perdurarán más allá de esta aventura. Descubrieron la riqueza del esperar al otro y tuvieron la cortesía de ayudarnos a nosotras, sus profesoras, cuando hizo falta.

Pero lo mejor del Camino no ha sido verlos superarse a sí mismos o de ayudar al otro, lo mejor del trayecto es haber visto a nuestros queridos alumnos encontrarse a sí mismos y crecer como personas. Sabíamos que el Camino de Santiago era duro, pero ver la forma en la que nuestros espartanos han superado las adversidades, han caminado 25 km de media (quizá algún kilómetro más…), han hecho reír y bailar al resto de peregrinos, han transformado las adversidades del mal tiempo en oportunidades y los dolores musculares en pequeños retos personales superados, no hace más que ratificar el crecimiento personal e interior que han tenido nuestros jóvenes peregrinos. El Camino de Santiago es justamente lo que tiene que ser una peregrinación: una oportunidad para la introspección y el crecimiento personal.

Seguro que ha sido una experiencia inolvidable para ellos y que el aprendizaje de estas etapas sirva y puedan extrapolarlo en su día a día. Que aprendan a llevar sus “mochilas” y a desprenderse de aquello que solo supone una carga y se queden con aquello que verdaderamente les hace avanzar.

Nos gustaría agradecer a los padres y madres que nos han confiado a sus hijos e hijas y por el apoyo y la comprensión durante el viaje. Pero gracias especialmente a los chicos y chicas con los que hemos andado y nos han permitido conocer lo maravillosos que son y aprender de ellos.


Las profesoras y compañeras
de andada del Colegio Las Viñas.