Tres nuevos diáconos para la Iglesia de Zaragoza: “Configurados con Cristo Siervo”

Diócesis de Zaragoza
13 de abril de 2026

La Basílica del Pilar acogió este Domingo de la Misericordia la ordenación de tres seminaristas, en una celebración marcada por la alegría, la emoción y el sentido eclesial del ministerio recibido

La Basílica del Pilar fue escenario en la tarde de este domingo 12 de abril, Domingo de la Misericordia, de una de esas celebraciones que hablan de futuro y esperanza para la Iglesia: la ordenación diaconal de tres seminaristas de la diócesis de Zaragoza.

Lucas dos Santos Barsch, Álvaro Sobral Conceição y José Antonio Molina Bazán recibieron el diaconado en una eucaristía presidida por el arzobispo de Zaragoza, Carlos Escribano Subías, quien subrayó en su homilía el sentido profundo de este ministerio: quedar configurados con Cristo Siervo.

 

Una llamada que se hace servicio

La ordenación diaconal no es solo un paso previo al sacerdocio —aunque lo sea en el caso de estos seminaristas—, sino un sacramento con identidad propia, que introduce de lleno en el servicio a la Iglesia y al mundo. Así lo recordó el arzobispo, poniendo el acento en la dimensión de entrega, humildad y disponibilidad que define al diácono.

En este contexto, la celebración estuvo marcada por un clima de recogimiento y emoción, vivido no solo por los ordenandos, sino también por sus familias, amigos y toda la comunidad diocesana que llenaba el templo.

Una alegría compartida por toda la diócesis

La Iglesia de Zaragoza vivió este momento como una auténtica fiesta. No se trataba únicamente de la historia personal de tres jóvenes, sino de un acontecimiento que interpela y sostiene a toda la comunidad cristiana.

Los nuevos diáconos quisieron expresar su gratitud de manera explícita: al arzobispo, por la confianza depositada; a quienes les han acompañado durante su proceso formativo; y a tantos fieles que, de un modo u otro, han sostenido su vocación con la cercanía y la oración.

Especialmente significativa fue también la referencia a quienes no pudieron estar presentes físicamente, pero se unieron espiritualmente a la celebración desde la distancia.

“Rezad por nosotros”

En sus primeras palabras tras la ordenación, los tres diáconos dirigieron una petición sencilla y directa, pero profundamente eclesial: «Os pedimos que recéis por nosotros, para que seamos siempre fieles a la misión recibida».

Una súplica que resume bien el sentido de lo vivido: una vocación que no se entiende sin el pueblo de Dios, y un ministerio que solo puede sostenerse desde la gracia y la comunión.

Con esta ordenación, la diócesis de Zaragoza da un paso más en el cuidado y promoción de las vocaciones, en un momento en el que cada sí adquiere un valor especialmente significativo. Tres nuevos servidores se incorporan así al camino de la Iglesia, con la mirada puesta en Cristo y las manos dispuestas al servicio.

https://www.youtube.com/watch?v=OfzFcaytFXo&t=3808s

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