La Sala de Exposiciones del Arzobispado de Toledo inaugura este 20 de marzo la muestra “De amor herido”, una propuesta artística del turolense Luis Arturo Giménez Alamán, delegado del Atrio de los Gentiles de la diócesis de Teruel y Albarracín, que une arte contemporáneo y espiritualidad a partir de la figura de san Juan de la Cruz.
La exposición se enmarca en dos importantes efemérides sanjuanistas que se celebran en 2026: el 300 aniversario de la canonización del santo carmelita y el 100 aniversario de su proclamación como doctor de la Iglesia. Con este motivo, el Arzobispado de Toledo se suma al homenaje de la Iglesia universal con una muestra inspirada en el Cántico espiritual, uno de los textos más conocidos del místico.
La inauguración ha tenido lugar hoy viernes y presidida por el arzobispo de Toledo, Mons. Francisco Cerro Chaves. La exposición podrá visitarse hasta el 20 de junio.
Un diálogo entre arte y mística
A través de instalaciones contemporáneas, Giménez Alamán propone un recorrido visual y sensorial que traduce en lenguaje artístico la experiencia espiritual del Cántico espiritual: la búsqueda del Amado, el deseo de unión y el camino entre la ausencia y el encuentro.
Tal y como explicó el propio artista en el programa El Espejo de la Iglesia en Teruel de COPE, el título de la muestra nace directamente de la obra sanjuanista: «no es una expresión mía, ya quisiera, es una expresión de Juan de la Cruz… el amor muchas veces deja herida, en el mejor sentido de la palabra».
El artista reconoce que esta exposición es fruto de un proceso largo y profundamente personal: «es un texto recurrente en mi vida… me ha servido de inspiración, incluso a nivel espiritual», señalaba, recordando que la idea comenzó a gestarse hace años y se ha desarrollado a través de la reflexión, la oración y el contacto con los lugares vinculados al santo.
Toledo, lugar clave en la obra de san Juan de la Cruz
La elección de Toledo como sede no es casual. En esta ciudad, san Juan de la Cruz vivió uno de los episodios más duros de su vida: su encarcelamiento durante nueve meses en el convento del Carmen calzado. En medio de aquel sufrimiento, nacieron algunos de sus versos más luminosos, entre ellos parte del Cántico espiritual.
La exposición evoca este contexto histórico, proponiendo un itinerario que sumerge al visitante en aquella experiencia. Según el propio Giménez Alamán, se ha intentado recrear ese espacio de transformación interior: «un ‘útero’ donde surgieron esos versos tan maravillosos».
Un recorrido sensorial
La muestra reúne 25 obras —pictóricas, escultóricas y audiovisuales— en un montaje cuidado que combina arte, historia y espiritualidad. Todo ello se ve acompañado por la música de Amancio Prada, que contribuye a crear una atmósfera de contemplación.
El artista subraya que su intención ha sido traducir lo místico a lo concreto desde la experiencia humana: «Juan de la Cruz toca uno de los temas universales… el amor. Y ahí todos hemos gozado y sufrido… desde ahí surge la inspiración».
Una invitación a la contemplación
Más allá de su valor artístico, la exposición se presenta como una llamada a detenerse en medio del ritmo cotidiano. En palabras del propio autor: «en este mundo con tanta prisa… Juan de la Cruz nos diría que nos paremos y contemplemos al Amado».
Giménez Alamán ha expresado también su gratitud por poder exponer en Toledo y ha calificado la oportunidad como «un regalo», mostrando además su deseo de que la muestra pueda verse en el futuro en su tierra natal.
La exposición podrá visitarse en la Sala de Exposiciones del Arzobispado de Toledo (calle Trinidad, 1), de lunes a sábado de 11:00 a 14:00 y de 15:00 a 20:00, y los domingos de 11:00 a 18:00.

