El fin de semana del 12 al 14 de abril, los jóvenes Alejandra, Fabio, Génesis, Francisco Javier, Ana María y Álvaro representaron a nuestra Archidiócesis en un encuentro que reúne a jóvenes de toda España con inquietud misionera. Este encuentro, organizado por la Comisión Episcopal para las Misiones y Cooperación con las Iglesias y las Obras Misionales Pontificias (OMP), ha tenido lugar en San Lorenzo de El Escorial (Madrid) con el tema «Tu primera misión».

Agradeciendo la oportunidad de vivir una experiencia como ésta, y el apoyo de las Delegaciones Episcopales de Pastoral Juvenil Vocacional y la Delegación de Misiones (OMP Zaragoza), estos chicos volvieron con un nuevo ardor y ganas de contagiar a otros jóvenes la Buena Noticia del Resucitado.

Alejandra nos comenta: «Para mí, el encuentro fue un momento de recordar lo que soy y de ver lo importante de la oración en nuestro día a día. ¡Sin oración no hay misión!». El lema rezaba «Tu primera misión», resaltando la importancia de la oración personal y comunitaria como fuente imprescindible del fervor Misionero.

Hubo momentos concretos que marcaron la vida de estos chicos: «Mi momento favorito en el encuentro fue la adoración y el hacer el rosario misionero que fueron momentos de unión fraternal y espiritual…», nos dice Alejandra.

Para Ana María, «tener el privilegio de asistir al encuentro lo considero una gracia muy bella. Me quedo con la alegría que me transmitieron aquellas personas, en su mayoría jóvenes con sed de servir al Señor, de servir al mundo con amor y entrega».

Ana María nos cuenta que, «al comienzo no entendía mucho el concepto de ‘misión’, e incluso lo veía lejos y complicado, pero por medio de las charlas, entendí que el Señor nos llama a todos en un momento específico y nos da las herramientas para hacerlo posible. Todos estamos llamados a esto, y por medio de la oración discernimos y encontramos la manera».

Génesis asegura que despues de esta experiencia se ha quedado «con el corazón lleno y dispuesto al servicio de todo aquel que lo necesite». Añade que han «aprendido el tipo de comunicación que podemos tener con Dios utilizando como lenguaje principal la oración, y lo importante que es para la vida de cada uno de nosotros, entendiendo que no siempre sentiremos el gozo y la escucha que tal vez necesitamos en el momento, pero teniendo la plena seguridad de que él está ahí recibiendo nuestras oraciones y acompañándonos en nuestro camino». Y concluye que sin duda ha sido «un encuentro único, especial e inolvidable que los jóvenes necesitamos vivir, y en lo particular espero participar el próximo año».

El eco general de estos jóvenes de gratitud y alegría por la experiencia vivida, y con muchas ganas de seguir sirviendo en la comunidad en la que están insertos: «Me quedo con una experiencia maravillosa que me abrió las puertas del corazón y la mente para pedirle la gracia al Señor de ser misionera».