Carta del obispo de Tarazona, Mons. Vicente Rebollo, del domingo 30 de junio de 2024

Ayer, 29 de junio la iglesia celebraba la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, Columnas de la Iglesia. Como dice San Agustín “en un solo día celebramos el martirio de los dos apóstoles. Es que ambos eran una sola cosa, aunque fueran martirizados en diversos días. Primero lo fue, Pedro, luego Pablo. Celebramos la fiesta del día de hoy, sagrado para nosotros por la sangre de los apóstoles” (Sermón 295).

San Pedro, Cabeza de los Apóstoles; podemos resumir su vida a partir de tres frases de Jesús que le supusieron tres transformaciones. Primera, “venid conmigo y os haré pescadores de hombres” (Mt 4, 19) desde ese momento deja todo, a su familia, su oficio de pescador y se convierte en seguidor de Jesús y servidor de los hombres. Segunda, “Vosotros quién decís que soy yo” (Mt 16, 15-16), en nombre de los apóstoles responde con la confesión de Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios. Se produce la transformación de Simón a Pedro. Dios le había revelado quién era Jesús y el maestro le confiere ser cimiento de la Iglesia, le da las llaves del Reino y la potestad de atar y desatar. Tercera, la pregunta después de la resurrección, “Simón hijo de Juan, ¿me amas?”. Tres veces la misma pregunta y tres veces le da a Jesús la misma respuesta. “Sí, señor, tú sabes que te quiero” (Jn 21, 15-20). Se produce en él la transformación definitiva, será el Pastor del pueblo de Dios sin que nada ni nadie le aparte ya de esta tarea, hasta que muera en Roma crucificado.

San Pablo, Apóstol de los Gentiles, el que extiende el Reino entre los no judíos. Con tres frases del Nuevo Testamento podemos entender su vida, Primera “Saulo, Saulo. ¿Por qué me persigues?” (Hch 9, 4). A partir de ahí, el perseguidor de los cristianos se convierte en seguidor de Jesús hasta dar su vida por él. Segunda, la frase con la que inicia sus cartas “Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios”, (Ef 1, 1) El Señor le encomienda anunciar la buena noticia de la fe. Realizó 3 viajes para predicar el Evangelio por El Mundo conocido y el 4 que la llevaría a Roma donde fue martirizado. Tercera, el testigo; él no vivió con Jesús, pero nos cuenta que “el señor se apareció a Santiago, más tarde a todos los apóstoles; por último, como un aborto, se me aparecía a mí también” (I Cor 15, 7-8). Desde este anuncio predicó a Jesús como el único capaz de salvarnos a todos, sea quien sea hasta confesar “vivo de la fe en el hijo de Dios que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 20).

Esta fiesta de San Pedro y San Pablo, nos recuerda el origen de nuestra iglesia, es apostólica; su fundamento, la fe que nos transmitieron los apóstoles y, su continuidad sobre la base del Colegio Episcopal, sucesor del Colegio Apostólico. Momento para orar especialmente por el Papa, sucesor de Pedro, cabeza de la Iglesia, por la unidad en torno a Él; y por nuestra Iglesia sinodal, para que sea fiel a la predicación apostólica.

+Vicente Rebollo Mozos.
Obispo de Tarazona