«Podemos ser, como Santa Emerenciana, fuente de esperanza»

«Este mundo –tan desarrolla do tecnológicamente– está sin embargo subdesarrollado en esperanza». Con esta reflexión comenzaba nuestro obispo la homilía en la fiesta de Santa Emerenciana, que tuvo lugar en la Catedral de Teruel el pasado domingo 30 de junio.

Ante esa desesperanza, la figura de Santa Emerenciana y los mártires se convierten en «fuente de esperanza. De una esperanza de la que en este momento necesitamos tanto».

Don José Antonio señaló que «hoy, después de tantos siglos, sigue habiendo personas, creyentes y no creyentes que nos devuelven la esperanza en la humanidad», y sugirió tres caminos para convertirnos en personas más esperanzadas.

Primero debemos abrir los ojos para encontrar a las «semillas de esperanza» en nuestro mundo. Segundo, tenemos que afrontar los problemas de la vida sin escondernos. Y tercero, «espabilemos el amor, mediante actos concretos de servicio, y la fe, a través del encuentro sereno y amoroso con el Señor». Siguiendo estos caminos podremos ser fuente de esperanza como Santa Emerenciana.

Previamente a la eucaristía, en el patio del Palacio Episcopal, tuvo lugar la celebración del Acto institucional del Día de Santa Emerenciana, en el que se entregaron sus meda llas a los componentes del Seisado, una institución de origen medieval compuesta por las parejas que se han casado por la Iglesia en el último año y cuya misión era hacerse cargo del funcionamiento de la ciudad en caso de fallecer los miembros del concejo por la peste en situaciones de pandemia.