El libro Bailar en la cocina (Palabra) va a cumplir su primer año el próximo mes de febrero y cuenta ya con seis ediciones. Su autor, José “Pep” Borrell (1963), acudió al Colegio de Fomento Sansueña, en Zaragoza, el viernes, 12 de enero, para presentarlo e invitar a jóvenes y menos jóvenes a “bailar en la cocina”, descubriendo que el Matrimonio es “un chollo”. Hoy nos desvela en exclusiva: “Estoy escribiendo un libro para jóvenes que se titulará Cómo tirar la caña con acierto”.

¿A qué crees que se debe el éxito de esta primera publicación?

Necesidad de la gente de oír hablar de este modo sobre el matrimonio. En la sociedad en la que estamos, es un tema candente “a tope”. Interesa mucho porque la gente veterana tiene prejuicios hacia el tema del amor y, en cambio, lo que más gusta y más sorprende a la gente joven es que le hablen de un amor de verdad y para siempre. Lo descubre como una cosa increíble.

Hombre y mujer estamos pensados para el matrimonio, que es para disfrutar

¿Qué puede aportar el libro a alguien que piensa que ya “baila en la cocina” cuando está en pareja?

¡Le va a reafirmar en su posición! Lo que está claro es que el matrimonio es instituido por Cristo. Como tal, es una institución natural que Cristo eleva a la categoría de sacramento. Pero es que estamos pensados para eso. El hombre y la mujer estamos pensados para dejar al padre y a la madre, unirnos y ser una sola carne. Y, si estamos pensados para eso, no puede ser que sea una cosa tan difícil y tan complicada, sino que está pensada para disfrutar. Lo tenemos que ver así.

¿Qué evolución has notado en la audiencia de tus charlas durante el último año?

He notado un cambio de gente a mejor. Se ha abierto mucho el abanico de gente. Al principio, venía mucha más gente cercana a la Iglesia, por ejemplo. Ahora, se ha ido corriendo la voz y siento que viene mucha más gente de todo tipo.

Y, ¿qué has aprendido tú personalmente?

Yo he aprendido un montón. Hay un dicho que dice que “cuando quieres aprender algo, explícalo”. Claro, cuando tú quieres hablar a la gente de estos temas, constantemente me preguntan cosas por Instagram, por mail… y tengo que estar siempre leyendo. Y, como es un tema que me apasiona, pues me es más fácil. Sobre todo, todo el tema de la Teología del Cuerpo de San Juan Pablo II, que es una pasada pero que, al mismo tiempo, es súper difícil. ¡No se entiende nada!

Además de ‘Bailar en la cocina’, también predicas sobre ‘cómo tirar la caña con acierto’, ‘la fe se mama’ y ‘cómo defender la fe sin levantar la voz’. ¿Por qué crees que cuesta tanto en la sociedad de hoy reconocer la importancia de los temas que desarrollas tanto en tus charlas como en tu libro?

Esto es una pregunta muy buena. Porque yo creo que, en el fondo del corazón, todo el mundo quiere una cosa y hace otra. Yo creo que el ambiente, la presión de la sociedad, el qué dirán… Vivimos en una sociedad súper sexualizada. Todo lo que es la prensa, los medios de comunicación, va en un sentido. Entonces, cuando tú quieres hablar de estos temas de esta forma es ir muy a contracorriente. Y hay mucha gente que, en su corazón, lo tiene muy claro, pero que no se atreve a decirlo o a hacerlo. En privado, todo el mundo te dice que sí, que el amor es de esta manera, pero después, a la hora de la verdad, o no se atreven o no son capaces de vivirlo.

Superas los veinte mil seguidores en Instagram. ¿Piensas que, quizá, las redes ofrecen una mayor capacidad de expresión sobre estos asuntos de cara a las nuevas generaciones?

La ventaja que tienen las redes sociales es que en ellas hay cierto anonimato. A través de ellas, cada día -y “cada día” es cada día- hay gente que me pregunta cosas acerca de sus situaciones personales. Sin embargo, son gente que después, en su entorno, viven de una manera distinta a la que les gustaría vivir. Mt 7, 13 y 14. ¡Ya parezco un poco predicador! (risas) “Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos. ¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos”. Y es así. Hay mucha gente que me da la razón, pero “me tira el ambiente universitario, lo intento pero no lo consigo, quisiera pero no puedo”. En el fondo, es eso.

Se ha viralizado la carta que ha enviado una joven periodista de vigo al diario El País, titulada ‘Vamos tarde para todo’. Alude a la diferencia de objetivos cumplidos en la vida de esta generación con respecto a la anterior. ¿Se te ocurre alguna respuesta?

Un consejo que daría a los jóvenes es que no bajen el listón. Siempre se lo digo: “¡No bajes el listón!”. Empiezan su vida social, de relaciones, para salir con alguien y tal, con buenas intenciones. La gente que tiene una buena formación o todos, porque lo llevamos escrito en el corazón. Pero después vas bajando el listón, bajando el listón, bajando… Siempre se lo digo: formación y no bajar el listón. 

Unos nos ayudamos a los otros. El individualismo al vivir la fe es lo que nos ha querido inculcar la sociedad, pero eso es imposible

¿Algún consejo para lograr ese equilibrio entre la identidad cristiana o la firmeza de principios y no tener que bajar el listón?

Hay un libro nuevo que me gusta un montón: Salmones, hormonas y pantallas (Planeta, 2023). Es buenísimo. Viene a decir que, si eres un joven en nuestra sociedad, tienes que ser un salmón: tienes que tener muy claro que hay que ir contracorriente. Uno solo es muy difícil. Lo importante es buscarte amigos y ambiente, vivir en comunidad lo que tú piensas que quieres vivir. Solo es imposible: el ambiente se te lleva. Por eso es muy importante, si eres una persona católica, asistir a grupos de la parroquia, a movimientos de la Iglesia, a grupos universitarios, a adoraciones, ¡a lo que sea!, pero siempre, siempre en grupo. Porque unos nos ayudamos a los otros. El individualismo al vivir la fe es lo que nos ha querido inculcar la sociedad: “Vive tu fe en tu casa. En tu casa, haz lo que quieras pero no pegues la chapa”. Eso es muy difícil, por no decir imposible.

¿Puedes adelantarnos algún proyecto para el futuro más cercano?

Lo más inmediato es que estoy escribiendo un libro para novios que se titulará Cómo tirar la caña con acierto. Muy directo, muy claro, sobre qué hacer para encontrar una buena pareja con la que pasar toda tu vida y “cambiar en la cocina”. Y lo otro es que voy a recorrer toda España y mi intención es cambiar las estadísticas, siempre lo digo (risas).

Pep, doscientas cincuenta personas, superando la capacidad de este centro, en la capital aragonesa. ¿qué impresión te hemos dejado?

La verdad es que yo tenía un objetivo, te lo voy a contar. Siempre he tenido un amigo sacerdote que es un crack, Joan Costa Bou que, además, estudió en el colegio conmigo. Es una persona que da unas charlas espectaculares. Y a mí me alucinaba que saliera y diera una charla sin ningún papel. Entonces, me preguntaba cómo lo hacía. Ese era mi objetivo, yo quería conseguir eso. Por un tema de convencimiento, de naturalidad, para que la gente vea que lo que yo explico es lo que de verdad vivo y quiero transmitir. Eso es lo que transmite, más la vivencia que la teoría. Hay gente que es muy buena pero no transmite también; son demasiado buenos pero les cuesta más dar una charla. Yo no soy tan bueno pero transmito mi vida. Claro, hablando de mi vida, no me puedo equivocar. 

Hay una cosa que me suele ocurrir pero en Aragón me ha pasado de forma espectacular: en primer lugar, es verdad que estaba lleno, aún teniendo por medio las vacaciones de Navidad. Después, había muchísimos matrimonios jóvenes con niños jóvenes y que estaba la sala “a petar”. En seguida notas el feeling. Cuando tú empiezas a hablar, si ves alguien que se aburre, vas directamente a por él. Sin embargo, ahí vi que el público estaba súper entregado, que había muchísimas ganas. Lo pasé muy bien yo y creo que la gente lo pasó bien. Después, estuvimos hablando con mucha gente. Me han escrito muchos y con cosas muy chulas. 

A las personas les gusta que les toquen el corazón. Me gusta que, si les preguntas “qué ha dicho Pep Borrell en la charla”, no sepan que decir, pero respondan: “Oye, me he sentido perfecto”.