Los sacerdotes de la Diócesis de Tarazona, acompañados por el obispo, Mons. Vicente Rebollo Mozos, realizaron ayer su tradicional viaje fin de curso, una jornada de convivencia que este año tuvo como destino la ciudad de Jaca.
La mañana comenzó con una completa visita al Museo Diocesano de Jaca, donde los participantes pudieron contemplar algunas de las obras más significativas del arte románico conservado en la diócesis. La explicación corrió a cargo de Belén, cuya guía permitió profundizar en la riqueza histórica y espiritual de las piezas expuestas.
Tras el recorrido, los sacerdotes celebraron la Santa Misa en la Capilla de Santa Orosia de la Catedral de Jaca, un espacio especialmente vinculado a la devoción local a la santa mártir. Durante el encuentro, D. Fernando Jarne, vicario general de Jaca, hizo entrega al obispo de una reproducción de las Actas del Concilio de Jaca (1063), un gesto que subrayó los lazos históricos entre ambas diócesis.
Por la tarde, el grupo se desplazó al Monasterio de San Juan de la Peña, donde disfrutaron de un recorrido por este enclave emblemático del Reino de Aragón. Entre sus muros, cargados de historia y espiritualidad, los sacerdotes vivieron un tiempo de contemplación y fraternidad. La jornada concluyó con la visita a la Torre e Iglesia de Santa Cruz de la Serós, otro de los grandes tesoros del románico aragonés.
Al finalizar el día, los participantes expresaron su agradecimiento por esta experiencia de convivencia, formación y descanso compartido: una oportunidad para fortalecer la comunión sacerdotal y renovar el espíritu antes del verano.






