Desde el pasado lunes varios pueblos de la Diócesis de Tarazona se encuentran en una situación muy complicada al haber tenido que ser desalojados debido al grave incencio que asola toda la zona del Alto Jalón desde el pasado lunes, 18 de julio.

Sacerdotes de los arciprestazgos del Alto Jalón y de Calatayud han estado colaborando con Cruz Roja, Policías Local y Nacional, Guardia Civil y Protección Civil para ubicar a los vecinos en los espacios que, en el caso de Calatayud, fueron preparados por la Academia de Logística. Según nos cuentan, «la gente estaba preocupada, pero tranquila y con buen ánimo y agradeciendo toda la ayuda que se les está prestando». Asimismo, ofrecieron sus iglesias para acoger a los vecinos y siguen disponibles para cualquiera que necesite su ayuda material y espiritual.

También como habitantes de las localidades, los sacerdotes han tenido que abandonar sus viviendas y han señalado que se han vivido «horas de angustia y miedo por el temor a que el fuego entrara en las casas».

Las localidades de Moros, Villalengua, Castejón de las Armas, Bubierca y Alhama de Aragón junto con mayores de la Residencia de Villarroya de la Sierra tuvieron que ser desalojados ante el avance del fuego. Fueron trasladados a Calatayud y Nuévalos, donde los ayuntamientos acondicionaron espacios para acogerlos en estos momentos tan complicados. También hoteles, albergues y casas rurales dan cobijo a los afectados en ambas poblaciones. Se espera que los vecinos de algunas poblaciones puedan regresar hoy a sus casas ya que parece que la situación ha mejorado, aunque el fuego todavía no está estabilizado, según informa el Gobierno de Aragón.

Desde la Diócesis se han ofrecido las iglesias y los centros diocesanos para que puedan ser utilizados para lo que sea necesario.