La delegación de Cofradías de la Diócesis de Tarazona ha llevado a cabo durante la semana pasada y parte de esta, tuvieron lugar del 5 al 15 de febrero, retiros para cofrades con el objetivo de compartir unos momentos de oración, que les preparen para celebrar con ánimo dispuesto la Cuaresma y la Semana Santa. Estos encuentros responden a lo planteado en el Plan Diocesano de Pastoral, ya que fueron solicitados por los propios cofrades.

Se dividieron en dos partes: la primera, una charla a cargo del consiliario diocesano de Cofradías, Miguel Antonio Franco, sobre la dimensión espiritual de la Semana Santa, y la segunda un coloquio entre los asistentes moderado por el delegado de Cofradías, Jaime Berges.

En la charla, Miguel Antonio Franco insistió en el significado profundo que tiene la Semana Santa y lo que debe de suponer para un cofrade. «No es una recreación histórica, puesto que se reviven los misterios de la pasión, muerte y resurrección del Señor. Unos misterios que tocan los corazones de todos y con los que los cofrades han de identificarse». Añadió que una manera de transmitir la fe es a través de esa conexión «especial» necesaria entre ellos y Jesús, ya que ser cofrade es «la manifestación externa de un encuentro con el Señor, que hago público siendo miembro de una cofradía». Además, señaló que la identificación entre Iglesia y cofradías tiene que ser mayor de lo que es e incidió en que no todo el mundo cabe en ellas, «no los que no viven como buenos cristianos pues hay que vivir en concordancia con lo que la Iglesia dice«.

«Hacemos un servicio público porque gracias a las procesiones muchas personan sienten consuelo al mirar alguna de las imágenes que se muestran», indicó el consiliario diocesano, que aseveró que no hay que perder la piedad, la devoción y el recogimiento, virtudes y experiencias que tienen que ser transmitidas por los propios cofrades.

En la parte final de los retiros los asistentes tomaron parte manifestando sus opiniones, preocupaciones y necesidades.