Las comunidades parroquiales de todo Aragón están preparando la reapertura de sus templos que coincidirá con el ingreso en la Fase I de la desescalada. Una situación que se espera que sea la de Aragón a partir del próximo lunes 11 de mayo.

Desde las peculiaridades propias de cada diócesis y de cada población, las parroquias están haciendo un esfuerzo para la mejor aplicación de las normativas que, por una parte, provienen del Estado y, por otra, de la Conferencia Episcopal Española y de las propias diócesis.

Durante la Fase I, los templos podrán acoger un tercio de su aforo para las celebraciones y para la oración. En la mayor parte de las parroquias aragonesas, de carácter eminentemente rural, esto no supone mayor problema debido a las grandes dimensiones de las iglesias y a la escasa población residente. Algo más de complejidad reviste la apertura de los municipios más grandes y de las propias capitales de provincia, donde las parroquias están contando con la colaboración de voluntarios habituales para asegurar el cumplimiento de las normativas sobre el aforo y el resto de medidas de higiene.

Mención aparte merece la catedral basílica de Nuestra Señora del Pilar en Zaragoza, donde, además de contar con los servicios de seguridad y sacristanía, se han habilitado dos espacios completamente distintos, con acceso diferenciado: el Altar Mayor, para la celebración de las misas; y la Santa Capilla, para la oración y las confesiones.

Todas estas medidas, a la espera de poder acceder a la Fase II, en la cual los aforos permitidos aumentarán hasta el cincuenta por ciento.

Les ofrecemos a continuación un infográfico confeccionado por la Archidiócesis de Zaragoza que recoge las medidas más generales para la participación en la misa.