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La sinodalidad como empuje para la misión

Carlos Escribano Subías
30 de enero de 2026

La fase de implementación del Sínodo en nuestra Diócesis está viviendo un momento de fuerte empuje gracias al trabajo realizado en sinodalidad por el Consejo de Gobierno, el Equipo Sinodal diocesano y la Vicaria de Pastoral, y que en estas semanas se está presentando por las distintas vicarias. 

Después de ser publicado el Documento Final del Sínodo y las Pistas para su implementación, en nuestra Diócesis, se abrió un momento de acogida y discernimiento para ver cómo se podía plantear mejor la recepción de las distintas cuestiones que el Sínodo plantea. Nos pareció importante recordar a la comunidad diocesana que el Sínodo es un proceso de discernimiento que nos tiene que llevar a todos a tener una conciencia más clara de la misión. Por este motivo invitamos a Monseñor Conesa el pasado mes de septiembre y con su reflexión nos enmarcó el trabajo que hemos ido realizando estos meses y que ahora se presenta a toda la comunidad. 

Se trata de vivir el proceso de la sinodalidad implicando a todos y proponiendo, desde ahora hasta mayo del 2027, varios procesos de discernimiento comunitario que nos ayuden a descubrir qué elementos de nuestra pastoral ordinaria tenemos que impulsar, cambiar o eliminar. Estos procesos de discernimiento realizados con la metodología de la conversación en el Espíritu nos llevarán, en un primer momento, a dialogar sobre los consejos pastorales para adentrarnos después de Semana Santa, en la reflexión sobre la presencia en la vida pública de los cristianos y el acceso de los laicos a funciones de responsabilidad en la vida de la Iglesia. En el curso próximo el discernimiento será sobre los carismas, ministerios y vocaciones en la Iglesia, la renovación misionera de las parroquias y sobre la rendición de cuentas y la evaluación.

Nos seguimos poniendo en camino como comunidad diocesana hacia la meta de la celebración, en torno a la fiesta de Pentecostés del 2027, de una gran Asamblea Diocesana con la que concluiremos esta fase de implementación del sínodo.  Es un proceso largo que no nos tiene que desanimar, sino todo lo contrario. Hagamos porque en cada comunidad, grupo o institución se puedan ir realizando estos ejercicios de discernimiento para ir sumando propuestas y sobre todo para ir creciendo en espiritualidad sinodal. 

Os invito especialmente a los sacerdotes, consagrados y laicos que realizáis tareas de formación, coordinación y servicio pastoral, a proponer este proceso como una gran oportunidad de renovación para la misión, empezando por los Consejos Pastorales. En la Hoja Diocesana de hace dos domingos pudisteis leer los objetivos de este proceso y el calendario. Os animo a proponerlo a vuestras comunidades y a hacer pedagogía sinodal, sensibilizando y llamando a la participación. 

Buen trabajo pastoral a todos. Seguro que el Espíritu, que nos antecede siempre, será quien nos conceda muchos frutos. 


 

Incluimos a continuación el discurso del arzobispo de Zaragoza en el que defiende la necesidad de que todos los fieles de la Archidiócesis de Zaragoza descubran el don de la conversación en el Espíritu. Una metodología de escucha y participación que se aplicó durante el Sínodo de la Sinodalidad y que ahora nos pide aplicarla en nuestra diócesis. Este mensaje del Arzobispo tuvo lugar en el marco de la charla informativa que tuvo lugar el pasado 27 de enero en la Casa de la Iglesia  sobre la implementación del Sínodo en la Archidiócesis de Zaragoza.

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