Cuatro aragoneses en el globo, alejados entre sí no solo en distancia sino en cultura y tradiciones, cuentan a los lectores de Iglesia en Aragon cómo viven la Semana Santa en su entorno.

Midelt (Marruecos)

“Todos encuentran lo que venían buscando, y… un poquito más”

Nuestra comunidad cisterciense de Midelt es pequeña, como la de las Franciscanas Misioneras de María, entre todos no somos más que una docena, a la que se unen tres mujeres cristianas que viven en nuestro barrio y que asisten a las eucaristías y a algunos de los oficios del monasterio. Pero cuando llega la primavera nuestra pequeña iglesia se agranda. Es cuando con la llegada del buen tiempo abrimos nuestra hospedería, coincidiendo con la Semana Santa. A partir de entonces empiezan a llegar de todo Marruecos y del extranjero, muchas personas que quieren pasar un tiempo de retiro, o simplemente encontrar a los monjes y a las hermanas para ver cómo se puede vivir hoy y aquí el espíritu de Tibhirine. Vienen con ganas de acercarse al Islam aprovechando nuestra presencia. Otros vienen como colaboradores cooperantes entre las ONG de aquí y las extranjeras.

Fuego Pascual

Organizan ayudas en sanidad, colonias de vacaciones con los niños, etc. Y también los hay con un interés meramente turístico. Pero todos encuentran lo que venían buscando, y… un poquito más, pues hacen amistad con la gente del lugar, experimentan su acogida y al final se convierten en habituales de Midelt.

Vigilia Pascual, Lecturas.

Durante el Triduo de Pascua el monasterio rebosa. Todas las habitaciones se ocupan, como también el edificio de grupos que en literas puede acoger a 24 personas. Toda esta acogida nos priva del recogimiento deseado, pues hay que atender a los huéspedes, pero no importa, pues nuestra liturgia les ayuda a vivir esos días con más intensidad. 

Momento de comida compartida en la noche pascual.

Son celebraciones muy sencillas y humildes, pero vividas en gran intensidad, en comunión sincera y con toda la alegría de la Pascua. No faltan en Pascua las felicitaciones, los dulces y los regalos de nuestros amigos y vecinos musulmanes que quieren compartir nuestra alegría.

José Luis Navarro, O.C.S.O.

Almaty (Kazajstán)

“Nuestras comunidades viven las celebraciones de la Semana Santa en la sencillez y profundidad de la liturgia”

Nuestras pequeñas y jóvenes comunidades viven las celebraciones de la Semana Santa en la sencillez y profundidad de la liturgia. A excepción del domingo, los demás días son laborables. A no ser que la fecha de nuestra Pascua coincida con la de los ortodoxos rusos, en el ambiente social no hay noticias que hablen de ello, pues vivimos en un país oficialmente laico pero de mayoría musulmana. Todo queda reducido a nuestro ámbito. No tenemos procesiones por las calles…

…y sin embargo, cada año me quedo conmovido cuando veo la devoción con que nuestros feligreses participan en las celebraciones litúrgicas. Y es lógico, porque en principio sólo de ellas sacan la experiencia de la Semana Santa, en ellas reviven los momentos de la pasión, muerte y resurreccion del Señor.

La preparación durante la cuaresma adquiere por eso un relieve especial. En estas tierras las diferentes confesiones religiosas tienen sus grandes tiempos de “ayuno”, que no puede limitarse a un “no comer carne los viernes”. Ayunar es algo común en las religiones, y el alto sentido de los valores religiosos incluye la alta valoración de un tiempo de ayuno como preparación a las fiestas pascuales. Para preparar los fieles de cara a la comprensión del misterio de la Pascua, organizamos diferentes encuentros sobre todo para los niños y jóvenes.

Vigilia Pascual del año pasado.

Sin duda, el lugar donde mejor podemos comprender el sentido de la Pascua es la Vigilia Pascual en la Catedral, donde cada año se realizan los bautizos de adultos. Para este año, Dios mediante, hay más de 15 candidatos, entre 18 y 80 años, solteros, casados… y parejas matrimoniales. La presencia de estos catecúmenos nos ayuda a todos a redescubrir la vitalidad del Evangelio, la grandeza de la Misericordia de Dios que atrae a la conversión con sus lazos de Amor.

Es tal la importancia que la Pascua tiene para el mundo ruso, que la dictadura comunista de la Unión Soviética no pudo cambiar el nombre que se le da al domingo como día de la semana, y que no es otro que “Resurrección” (voskresiénie).

Por eso, a partir de la noche pascual, los fieles nos saludamos cuando nos vemos por la calle o hablamos por teléfono con la salutación pascual dialogada “¡Cristo ha resucitado!”, “¡Verdaderamente ha resucitado!”.

José Luis Mumbiela Sierra, obispo de Almaty

Osaka (Japón)

“La particularidad más importante de la Semana Santa en Japón es que no hay particularidad, no hay ruido”

¿Cómo se vive la Semana Santa en un cultura de raigambre sintoísta, confuciana y budista? ¿Cómo se vive el acontecimiento central del cristianismo en una sociedad envejecida donde apenas hay nacimientos de niños y la media de edad es muy alta? ¿Cómo vivir la Semana Santa en una cultura donde las personas que trabajan salen de casa a la 7 horas de la mañana y llegan a las 20 h de la noche de trabajar, de lunes a sábado?

La particularidad más importante de la Semana Santa en Japón es que no hay particularidad, no hay “ruido”. No hay sociología religiosa, no hay procesiones, no hay influencia social, no hay signos sociales objetivos que manifiesten religiosamente lo que estos días significan para los cristianos, no hay “ruido”. Por eso son días cotidianos, donde al no haber brillo social religioso, permite a los cristianos vivirlo con un “brillo sin brillo” al estilo de Dios: escondido, discreto, desapercibido, “sin ruido”, silencioso…y con un recogimiento sobrecogedor. Se vuelve a repetir que importa más la calidad que la cantidad, la vivencia personal que la sociología religiosa, el brillo austero de la experiencia personal de Dios que la influencia social que provoca fascinación y manifestación objetiva religiosa. Quizás cuanto menos se objetiva socialmente a Dios, mas podemos acercarnos a la verdadera esencia del cristianismo y podemos descubrir el susurro del amor gratuito de Jesús muerto y resucitado por nosotros, celebrado en el corazón escondido de la historia en medio de la vida ordinaria, sin ninguna particularidad especial.

Carlos Munilla, sacerdote

Chocó (Colombia)

“La Semana Santa tiene un significado muy especial para las comunidades afro porque reafirma sus valores”

Para las comunidades del Medio Atrato (Chocó) la celebración de la Semana Santa o Semana Mayor, es uno de los momentos litúrgicos más importantes del año, porque durante esta semana se conmemora la Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús de Nazaret. Es un tiempo sagrado, en el que la energía del universo fluye y donde se manifiesta la fuerza de la vida que triunfa sobre la muerte.

La religiosidad para el pueblo afro es el fundamento de su existencia, por eso la imagen de un Dios creador y de un Jesucristo compañero y amigo tiene una importancia relevante. En sus celebraciones religiosas incorpora ritmo, símbolos y expresiones propias de su tradición. El papel de la mujer dentro de la vivencia religiosa y de la transmisión de la fe tiene una importancia extraordinaria. La Semana Santa es el gran ritual del pueblo Afro para celebrar la muerte y resurrección de Cristo, el Señor, el Gran Ancestro de todos los pueblos que sigue velando por el bienestar de la comunidad, porque en Él, Dios mismo se hizo parte de la familia humana.

Entre los valores que las comunidades viven y expresan durante este tiempo litúrgico, destacamos los siguientes:

  • El valor supremo que tiene la vida para las comunidades a pesar de las condiciones de muerte que a diario viven por la violación de los derechos fundamentales a la salud, educación y servicios básicos.
  • La alegría y hermandad que se expresan en el compartir solidario entre los miembros de la comunidad para que cada familia disponga de lo necesario y no pase trabajo, así como la degustación de sabrosos dulces de guayaba, papaya, piña, coco, que preparan con esmero y comparten.
  • La valoración que se da a los mayores por su experiencia y sabiduría, los cuales sirven de guía a la comunidad.
  • Consideran el territorio como un espacio de vida, y no un bien comercial, al que se debe defender, conservar, cuidar y administrar racionalmente para que sus recursos alcancen a la actual generación y los renacientes.
  • La Semana Santa se considera un tiempo sagrado, donde la energía fluye en la naturaleza de una manera muy especial, por eso los médicos tradicionales (curanderos, yerbateros, parteras, pega-huesos) aprovechan para purificar, resignificar y fortalecer sus secretos, rezos y rituales de curación, sobre todo el día de Viernes Santo.

Por todo lo anterior, la celebración de la Semana Santa tiene un significado muy especial para las comunidades afro porque reafirma sus valores, fortalece su espiritualidad y le da fuerza para proyectarse como pueblo con su cosmovisión, símbolos y expresiones propias,  recreadas por las nuevas generaciones.

María Aurora Bailón,
misionera laica