La Residencia El Seminario de Teruel ha trasladado al Gobierno de Aragón la necesidad de seguir adaptando sus instalaciones a un perfil de residentes que requiere cada vez mayores cuidados. Su director, Blas Sanz, ha aprovechado este viernes la visita del vicepresidente y consejero de Desregulación, Bienestar Social y Familia, Alejandro Nolasco, para presentarle los principales proyectos de futuro del centro.
Sanz agradeció al vicepresidente que aceptara la invitación para conocer personalmente «una realidad que es importante también para la provincia y para la diócesis» y explicó que, después del importante esfuerzo realizado durante los últimos años para modernizar y regularizar las instalaciones, llega el momento de afrontar nuevas necesidades.

Cerca de 4,5 millones invertidos
La residencia ha invertido cerca de 4,5 millones de euros para adecuar el edificio, actualizar sus instalaciones y avanzar en todo el proceso necesario para su legalización definitiva.
«Hemos hecho una inversión para poder sostenerla y ponerla en marcha, pero de cara al futuro también tenemos que pensar en las nuevas necesidades», explicó Sanz.
El director señaló que ha cambiado considerablemente el perfil de las personas que solicitan una plaza. Frente a quienes años atrás ingresaban siendo autónomos y posteriormente iban necesitando mayores cuidados, «ahora llegan más bien con necesidad de asistencia», en muchos casos con distintos grados de dependencia.
Una unidad específica con 15 o 16 nuevas habitaciones
Para responder a esta realidad, la dirección trabaja en un anteproyecto para habilitar una planta destinada específicamente a personas asistidas, con entre 15 y 16 nuevas habitaciones.
El proyecto contempla que esta zona disponga de los servicios necesarios para funcionar como una unidad especializada dentro de la propia residencia, con enfermería, consulta médica, comedor adaptado y habitaciones preparadas para residentes que precisen mayores cuidados.
«Vemos que esta es la prioridad de lo que nos viene en los próximos diez o quince años», aseguró Sanz.
El anteproyecto está valorado en torno a 2,5 millones de euros y ha sido presentado durante la visita a los responsables del Gobierno de Aragón.
412.000 euros de ayudas del FITE
Durante su visita, Alejandro Nolasco recordó el apoyo que la Residencia El Seminario ha recibido ya a través del Fondo de Inversiones de Teruel (FITE), que cifró en 412.000 euros.
El vicepresidente aseguró además que el Gobierno de Aragón estará atento a las necesidades que vaya planteando la dirección del centro, después de conocer de primera mano tanto las instalaciones como los proyectos que la residencia considera prioritarios para los próximos años.
Prepararse también para los veranos
Junto a la creación de la nueva unidad para personas dependientes, la segunda necesidad trasladada al Gobierno aragonés ha sido la climatización del edificio. Aunque la residencia dispone de un buen sistema de calefacción, Sanz reconoció que las instalaciones no están igualmente preparadas para afrontar las altas temperaturas del verano.
«Los calores de los últimos años hacen que necesitemos climatizar, por supuesto, las salas comunes, pero también ir avanzando en la climatización de las habitaciones», explicó.
La actuación permitiría mejorar el bienestar de unos residentes especialmente vulnerables a los episodios de altas temperaturas.
Una residencia que alcanzará las 80 plazas
El centro comenzó funcionando como hostal y fue evolucionando progresivamente hacia la atención residencial de personas mayores. Entre 2014 y 2015 se realizó una primera inversión para avanzar en su adecuación como residencia y, desde 2021, se ha desarrollado un proceso más amplio para adaptar y regularizar todas sus instalaciones.
Según explicó su director, el centro se encuentra ya en la fase final para obtener la licencia definitiva con todos los requisitos exigidos.
La residencia dispone actualmente de 79 plazas y está terminándose la adecuación de una habitación que permitirá alcanzar las 80 próximamente. La ampliación proyectada supondría un nuevo paso en la transformación de un centro que quiere responder al progresivo envejecimiento y a las mayores necesidades asistenciales de las personas que llegan a sus puertas.